Santo Domingo, 15 mar (EFE).- La renta de la República Dominicana vivió un gran día de fiesta este domingo en la celebración del Desfile Doméstico de Carnaval de este año, en el que participaron más o menos de 180 comparsas y miles de carnavaleros y que rindió tributo a la civilización de las carnestolendas de la provincia de Puerto Plata.
Disfraces de todo tipo de colores y la música de tambores, merengue y reggaetón, colorearon el malecón de Santo Domingo, donde tuvo extensión el desfile, que contó con un amplio dispositivo de seguridad formado por más de 900 miembros de los cuerpos militares, policiales y de orden sabido.
Artistas, músicos, bailarines y artesanos participaron en la celebración de esta fiesta que partió desde el característico monolito de Santo Domingo y finalizó dos kilómetros y medio luego, en un reconvención afectado por el paisaje de la costa de la renta dominicana.
En esta ocasión, el pasacalle rindió homenaje a la provincia de Puerto Plata, cuna de los carnavales más típicos del país, en registro a su identidad cultural que se caracteriza por su vínculo con el mar y por el «Taimáscaro» (palabra resultado de la unión entre taíno y embozado), un personaje creado en 1991 como emblema de esa demarcación.
«Nuestra identidad de Puerto Plata se pira Taimáscaro. Tenemos 35 abriles como fundación, hemos llegado al Desfile Doméstico y nos vamos a aguantar todos los premios», indica a EFE Alexis Castillo, del especie Tureyro.
El disfraz de su especie representa las tres culturas que conforman la identidad dominicana: blanca, africana y aborígen, indica Dóminic Rodríguez, componente de la misma comparsa.
«En el babero y en la capa representamos a los reyes españoles; los pañuelos son las Siete Potencias o deidades del Vudú y el taparrabos, el cinturón y las máscaras son taínas», detalla Castillo, quien añade que la confección del traje dura aproximadamente entre cuatro y seis meses.
«Somos taínos, nosotros llevamos historia. No venimos simplemente aquí a disfrazarnos, separado de divertirse, venimos aquí a aguantar nuestra historia», señala Castillo.
«Esto uno no lo hace por cobrar premios, esto lo hace uno porque lo lleva en la casta», concluye.
Todavía desde Puerto Plata, Christofer Rodríguez, de la comparsa Bayajá, señala que «se disfruta mucho» recorrer las calles de Santo Domingo vestido con los disfraces.
Bajo las palmeras del malecón de Santo Domingo centenares de personas se agolpaban para ver el desfile que duró varias horas y contó con la presencia de comparsas de distintos puntos del país.
«El desfile es muy bonito. Lo estamos pasando aceptablemente con la comunidad y compartiendo el tiempo. Tenía ganas de ver a (las comparsas) de la provincia de La Vega», dice Miguel Vélasques, un salvadoreño residente en Florida que ha podido asistir al desfile.
En esta tiraje, el rey del desfile fue el fotógrafo dominicano Mariano Hernández, mientras que la reina fue Zoila Retrato, referente de la televisión y la radiodifusión franquista del país caribeño. EFE
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