EL AUTOR es Master en Administración y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo
Cinco primaveras posteriormente de contraer el poder en agosto de 2020, el gobierno de Luis Abinader no ha rematado cumplir las promesas que le dieron la triunfo electoral.
El panorama franquista está impresionado por inflación creciente, un dólar que asfixia al peso, alimentos cada vez más caros, apagones interminables, instituciones quebradas como SeNaSa, la corruocion que no se detiene y un cargo fiscal que amenaza con devorarlo todo.
El pretexto de la pandemia ya no convence. La COVID-19 fue un contrariedad mundial, pero en República Dominicana la yerro de visión y de gobierno han agravado los males. Como señala el Parcialidad Mundial (2024), la resiliencia frente a una crisis depende de la fortaleza institucional, y lo que hemos pasado aquí es improvisación tras improvisación y mas de 20 funcionarios del gobierno removidos u obligados a renunciar.
En su espacio semanal con la prensa, Abinader se presenta como un gobernador a la defensiva, que elude preguntas y ofrece respuestas vacías.
La ciudadanía no necesita excusas, sino soluciones. Hannah Arendt lo dejó claro: “El poder no consiste en excusas, sino en la capacidad de proceder” (Arendt, 1972). Se le hecha la omisión a la oposicion cinco primaveras despues de los males que sufre el pais.
Cinco primaveras posteriormente, ¿dónde están las acciones concretas? El tiempo de culpar a la pandemia pasó, y lo que queda al desnudo es un liderazgo débil, encerrado en su propio discurso.
Cuando la incapacidad se hace evidente, la logística es culpar al inmigrante haitiano. El gobierno responsabiliza a los haitianos de la yerro de aulas, de camas hospitalarias, de empleos, de la inseguridad y hasta del cargo presupuestario. Una novelística simplista que pretende ocultar la marcha de políticas públicas sólidas.
El sociólogo César Cuello ha sido tajante: “La inmigración no es la causa de la crisis, sino el espejo que refleja la incapacidad del Estado para planificar” (Cuello, 2024). Y, en sensación, mientras se acusa a los haitianos de todo, se les emplea en la construcción, la agricultura y el turismo. Doble honesto, disfrazada de política migratoria.
Cinco primaveras posteriormente, los dominicanos vivimos en un círculo vicioso: se anuncian planes que no se ejecutan, se detectan problemas que no se resuelven, se promete combatir la corrupción pero se bastidor la impunidad. El transporte sigue en caos, la inseguridad ciudadana no cede y la confianza en las instituciones se derrumba.
El economista José Luis de Ramón lo sintetiza adecuadamente: “Cuando la coartada se convierte en política de Estado, lo único que se produce es más pobreza y más desigualdad” (de Ramón, 2023).
El temporalizador social de este gobierno se detuvo hace tiempo. Y como decía Eduardo Galeano: “Los pueblos, como los relojes, se cansan de estar detenidos” (Galeano, 1998). Los dominicanos ya no esperan milagros ni promesas: esperan resultados.
El gobierno ha tenido cinco primaveras para demostrar que el cambio era posible. No lo hizo. Hoy, el cambio prometido se ha convertido en un retroceso doloroso. Y un pueblo no puede seguir ligado a un gobierno que se esconde tras excusas y culpables externos.
El presidente aun tiene la oportunidad de rescatar el tiempo y mostrar su voluntad de
enredar los problemas aunque sea rompiendo con sectores que les fueron fsvorables.
Es hora de que los ciudadanos se levanten y exijan cuentas claras. No se alcahuetería de esperar otros cinco primaveras de promesas incumplidas, sino de pedir ahora soluciones reales: alimentos accesibles, seguridad en las calles, servicios públicos eficientes y un combate seguro contra la corrupción.
El poder no es patrimonio de un presidente ni de un peña en particular, sino de un pueblo que delega su confianza. Y cuando esa confianza se traiciona, el deber cívico es reclamarla de dorso.
Si el gobierno no gobierna para resolver, entonces el pueblo tiene el derecho —y la obligación— de recordarle que en democracia el poder no se regala, se exige.
de am
Compártelo en tus redes:







