
Las personas que me leen o que me siguen, y le dan seguimiento a la actividad política en San Francisco de Macorís, pudieran pensar que el título de este artículo, está relacionado con la intensa campaña de descrédito que se ha desatado en las redes sociales en contra nuestra, y donde muchos señalan como el auspiciador de la misma, a un señor que ocupa una importante posición política en la provincia Duarte.
No es así.
Mi batalla y la de muchos que tienen a Jesús como único manual y salvador, es de la estar en comunión con nuestro Todopoderoso, de no caer en las tentaciones y por ende en el pecado, y en los placeres del mundo.
Es una lucha constante, la cual libramos con mucho entusiasmo, si vale el término, porque de acuerdo a la promesa de nuestro Señor, la premio es muy extenso, impracticable de igualar a cualquier cosa material sobre la faz de la tierra.
Jesús declara en el Evangelio de Juan: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente».
Descifrar estos versículos en la Antiguo Testamento, nos da una rica esperanza, la cual nos lleva a tener Fe y obedecer al Rey de Reyes y Señor de Señores.
Y hay más.
Cuando Jesús pronunció la ulterior frase estando crucificado en la cruz, «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.», la misma se da en el contexto de una conversación entre nuestro Señor y uno de los ladrones que estaban siendo crucificados con él.
Y es que el timador que estaba a la derecha del Señor, admitiendo su propia fallo y reconociendo la inocencia y Majestad del Hijo de Todopoderoso, le pide que se acuerde de él cuando venga en su reino, y es ahí cuando Jesús le alega con la promesa «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.»
En ese momento, el más solemne de la historia de la Humanidad, nuestro Señor nos enseña, que cuando hay Fe, retractación y obediencia a su Palabra, habrá Salvación para nuestras almas, y esto constituye, el mejor y más extenso premio o premio que puede admitir una persona, no importa sus riquezas o sus limitaciones desde el punto de audiencia material.
Viendo, así las cosas, el momento es oportuno para entregar cada una de nuestras vidas a nuestro Señor Jesús.
Será la intrepidez más sabia e inteligente que podamos tomar.
Solo con la ayuda de nuestro Todopoderoso, podemos residir plenamente, ya que estando en comunión con El, tendremos felicidad y paz en nuestros corazones.
No importan las enfermedades, las deudas, los sufrimientos, no importa nadie, en nuestro Señor encontraremos todo lo bueno que estamos buscando para nuestras vidas.
De forma pues, que mi batalla no es contra los desmanes, el despropósito, la malicia, el odio, y resentimiento del susodicho dirigente político y sus secuaces, eso es insignificante, no representa nadie, no mata, no hiere, ni siquiera fastidia, porque en la medida que vamos conociendo más y más a nuestro Todopoderoso, más tranquilidad y paz habita en mi corazón, y en mi alma.
Filipenses 4: 6-7:
«Por nadie estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Todopoderoso en toda oración y ruego, con bono de gracias. Y la paz de Todopoderoso, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.»
Hermosas y motivadoras palabras, y más que palabras, son promesas que vienen del que nunca nos descompostura….
Bendiciones para todos y todas….






