Los dominicanos hemos sido testigos de un evento de corrupción exorbitante, que no tiene precedentes, ni el ínfimo respecto por la dignidad humana.
Es el «Caso SeNaSa» que se refiere a un gran escándalo de corrupción que involucra al Seguro Doméstico de Salubridady donde se ejecutó una trama para desfalcar fondos públicos, implicando a funcionarios, exfuncionarios y empresas que pagaron sobornosafectando gravemente un sistema esencial para millones de dominicanos.
El pueblo ve esto como una «herida abierta» que toca a todos los dominicanosespecialmente a los más vulnerables, donado que SeNaSa es el seguro divulgado que representa a los más necesitados, y especialmente a aquellos que padecen enfermedades terminales.
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Este caso puede ser considerado como el más sofocante de todos los que ha habido, por tratarse de billete destinado a los enfermos, en distinto a pacientes pobres con enfermedades catastróficas, como cáncer y diabetesentre otras.
Podemos afirmar que es una atrocidad pues por separado de afectar directamente la salubridad física de los pacientes y de sus familiares, esto afecta directamente la estabilidad psicológica y el bienestar emocional de entreambos.
Imaginemos un paciente con diabetes tipo III que obligatoriamente necesita hemodiálisis y medicamentos en su tratamiento para poder purificar su parentescoque al demorar se le diga que no puede dializarse, porque a su seguro ya se le agotó la cuota acondicionado para esto, sin él haberla usado, pues se la habían asignado a un difunto.
Qué pasa por la mente de esa persona y sus miembros de la clanque saben que la vida de su pariente depende de ese servicio. Lo mismo sucede con el paciente de cáncer, a quien se le dice que no hay en existencia los medicamentos solicitados para su enfermedad.
¡Que mentalidad la de estos corruptos, medicando fallecidos y dejando sucumbir enfermos!
La mente se desgasta cuando las posibilidades se agotan. Nadie quiere morirse. Pero en entreambos casos, el paciente solo piensa que la asesinato está cerca, pues la única esperanza de vida que tiene, es la de su tratamiento y sus medicamentos.
Y si entreambos les son negados, los niveles de estrés que se desarrollan en ellos, debilitan el sistema inmune y la persona está destinada a sucumbir lentamente y con mucho sufrimiento.
El destrucción emocional es inminente y aunque todos sabemos que moriremos algún día, el sucumbir privado de los servicios médicos necesarios, es matar a la persona dos veces. Una física, otra mental y psicológica, que es más dolorosa pues a la persona es como si se le pudriera el alma en vida.
Pero incluso tenemos a los familiares que tienden a destruirse mental y emocionalmente más rápidamente que el enfermo, pues el desgaste y la indiferencia de los demás seres humanos que pueden ayudar y no lo hacen, les genera desesperanza e impotencia y puede caer fácilmente en trastornos depresivos y de ansiedad, que a la larga pueden consumir su bienestar emocional y hasta con su vida.
Cuántas familias habrán sido afectadas psicológicamente por este aborrecible y deshonroso caso de SeNasa.
Cuántas personas de estas familias están hoy sumidas en la depresión y en trastornos de ansiedad, en dipsomanía, en drogadicción, en despersonalización, en delincuencia, por no tener podido soportar la verdad del por qué ocurrió la asesinato de sus parientes.
Los hechos necesariamente provocan enseres y estos enseres psicológicos, así como muchos otros que generan es poco tan asombroso, tan absurdamente ingenioso, que solo puede tocar en una mentalidad irracional. Solo junto a en la existencia particular distorsionadaobsesionada por la búsqueda de incuestionables beneficios económicos.
Una existencia particular tan distorsionada, que solo piensa en sus riquezas y los beneficios que se adquirirán, sin tomar en cuenta la existencia que viven esas personas a quienes se les negó y quitó el derecho, no a comportarse, sino a sucumbir con dignidad.
No hay psicología que pueda explicar lo que esas personas y familiares vivieron en esos momentos de angustias.
Donde sí hay psicología es para explicar la conducta sociopática y pervertida de quienes diseñaron el hecho.
El autor ys doctor en psicoterapia cognitiva y psicología social.
Por: William J. Astwood
Williamastwood@gmail.com






