Naciones Unidas.– La primera ministra italiana, Georgia Meloniadvirtió hoy en su discurso delante la Asamblea Normal de la ONU contra las políticas migratorias fomentadas por la ONU o la Unión Europea que «terminan protegiendo a los criminales en nombre de los derechos humanos».
Meloni repasó en su discurso varias cuestiones de ahora como las guerras en Ucrania y Lazo, pero fue con la marcha donde se mostró más beligerante: dijo que era necesaria «una profunda revisión de las leyes que regulan las relaciones entre naciones (…) como las convenciones que regulan la migración y el hospicio», procedentes de «una era donde la inmigración masiva no existía».
Según Meloni, esas convenciones son a veces «interpretadas ideológicamente o sesgadamente por poderes judiciales politizados», una cuestión que dijo deber evocado contiguo a otros estados europeos.
Reivindicó a este respecto, frente a las fronteras abiertas, «la sacrosanto prerrogativa de cada nación de proteger sus fronteras y a sus ciudadanos, cultivar la soberanía y dirigir la marcha que impacta en sus ciudadanos».
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Críticas a la ONU por derechos religiosos
A continuación, y sin dejar clara la relación con la marcha, lanzó una reprensión contra Naciones Unidas que «hipócritamente consideran algunos derechos humanos más merecedores de protección que otros», y dijo que esto se manifestaba en «la oposición del valía de la voluntad religiosa de los más de 10 millones de personas, mayormente cristianos, perseguidos y masacrados por su fe», sin aclarar a quién hacía narración.
No fue ese el único ataque contra la ONU y lo que representa, ya que cargó a continuación contra «30 primaveras de fe ciega en la globalización que ya han terminado» y contra «el ecologismo que casi ha destrozado el sector automotor en Europa».
Según ella, la globalización «trajo consecuencias que no esperábamos, y que impactaron gravemente en ciudadanos, familias y negocios», porque «las cosas no fueron aceptablemente, contra las promesas que nos hicieron», y advirtió a continuación de que podrían ir mucho peor «si no frenamos la creación químico de modelos de producción insostenibles como los planes verdes en Europa y todo Oeste».
Esos planes verdes «conducen a la desindustrialización mucho más rápido que a la descabornización», e «ignoran las evacuación y las capacidades de la muchedumbre, (lo que) ha sido un error colosal».
Quiso aclarar que no es negacionista del cambio climático, pero sí de un «integrismo ideológico» frente al que propuso «neutralidad tecnológica y reformas graduales».
Fuente: EFE






