EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo
Desde hace abriles, hemos elevado quejas y hecho llamados a las autoridades de Medio Medio ambiente y a las fuerzas de control asignadas a la regulación y freno de los procesos de deforestación que socavan las fuentes acuíferas y la consiguiente asesinato de la capa vegetal en la antaño exuberante floresta franquista.
Primero los conuqueros y parceleros, luego grandes terratenientes, políticos y ricos de nuevo cuño que destrozan todo a su paso, para hacer fortuna e incrementar las que tienen, nos dejan despiadadamente a la intemperie, sin ríos, arroyos ni flora delante la ojeada indiferente de Medio Medio ambiente.

Inspectores corruptos en toda la geodesía, muchos permiten la depredación de reservas naturales y zonas boscosas protectoras por centavos y otros por identidad política, amiguismo y a familiares, nos dejan de a poco sin país y a merced de los fenómenos atmosféricos, como ocurre ahora con Melissa, un engendro errabundo que nos ha transmitido una gran ciencia.
Hay que rememorar los grandes daños causados por las tormentas Olga y Noé, hace casi dos décadas cuyos género dejaron amargura y dolor en los dominicanos con la destrucción de puentes, carreteras, viviendas y grandes daños a la agricultura.
Recientemente, el cuatro de noviembre de 2023, bastó dos horas de copia intensa para desnudar la hacienda y varias provincias del país con calle y cañadas convertidas en ríos y vertederos abiertos, por las autoridades ni los ciudadanos han puesto la atención debida a los género de la contaminación, el sello de los imbornales y corte salvaje de árboles.
Maestra del desastre
Melissa, como maestra del desastre, nos ha mostrado en una semana de copia los género presentes y para el porvenir, de ese imperdonable descuido.
Ahora debemos asimilar la ciencia y aplicar con todo su peso la Ley 64-00 y las medidas destinadas a proteger la floresta y el medioambiente.
El Gobierno debe proceder con brigadas especiales que saquen de las grandes fincas a los depredadores, criollos y extranjeros que nos están dejando sin país con la depredación vertiginosa de la ecología y la hidrografía, dejando desnuda y sin defensa nuestra relieve. Ser debe proceder antaño de llegue otro Melissa. Manos a la obra.
aquinorubio@gmail.com
jpm-am
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