Por David Toro Escobar |
Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trumprestringió el uso del Tylenolla conocida marca de paracetamol, en mujeres embarazadas y recién nacidos, atribuyéndole directamente la causa de autismo, a pesar de las críticas y advertencias del sector médico, que considera el medicamento seguro y necesario frente a riesgos médicos más graves durante el inconveniente.
Trump repitió más de 10 veces la frase «No hay tylenol de consumo, no se lo den a los niños«, durante la conferencia en la que oficializó sus acciones contra el medicamento al que su Distribución federación directamente como un causante del autismo en el país.
En Estados Unidos, 1 de cada 31 niños es diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA), según datos publicados en marzo por la Red de Monitoreo del Autismo y las Discapacidades (ADDM), revelando un aumento ya que la emblema aludido era 1 de cada 36. Los datos fueron aprovechados por el republicano para aducir su postura.
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Los datos oficiales aseguran que el trastorno ha ido en aumento en los últimos 25 abriles, aunque diferentes organizaciones médicas han dicho que esto se debe al aumento de diagnósticos y la expansión de lo que el espectro zapatilla, Trump y su secretario de Vigor, Robert Kennedy Jr. han aguzado, sin pruebas, a la inmunización como posible responsable.
Trump calificó la situación como «una crisis terrible» y acusó explícitamente al Tylenol metódico que sea etiquetado con una advertencia en centros de cesión y asegurando que «no hay ninguna desventaja en no tomarlo» durante periodo de preparación y pidió que solo sea tomado en casos de «fiebres extremas» y bajo indicación médica.
«Hay un rumor, que no sé si es cierto o no, de que en Cuba no tienen Tylenol porque no tienen monises para ello y virtualmente no tienen autismo. Y hay otras partes del mundo que no tienen Tylenol y no tienen autismo. Eso ya dice mucho», refirió el presidente.
Preocupación y críticas médicas
Durante el anuncio de Trump, el Colegio sudaca de Obstetras y Ginecólogos emitió un comunicado en el que indica que el paracetamol es seguro y que las enfermedades que se tratan durante el inconveniente «son mucho más peligrosas que cualquier peligro teórico y pueden causar graves problemas de salubridad», según escribió el DR. Steven J. Fleischman, presidente de la estructura.
«Trump y Kennedy se equivocan», publicó en su cuenta de X El estudiado estadounidense Eric Ding, epidemiólogo del Sección de Vigor Pública de Nueva Inglaterra, quien citó un estudio realizado en Suecia en 2,4 millones de menores para afirmar que «el uso de paracetamol durante el inconveniente no se asoció al peligro de autismo o discapacidad intelectual al realizar un exploración de controles hermanos».
El estudio al que se refiere Ding es el de la Universidad Drexel y el Instituto Karolinska que analizó a 2,4 millones de niños y halló que el uso de paracetamol durante el inconveniente no aumenta el peligro de autismo. Aunque un exploración original sin ajustes mostró un peligro del 5 %, al comparar hermanos expuestos y no expuestos, el peligro se redujo a 0 %, indicando que los factores familiares explican la asociación observada.

Desde la perspectiva contraria, la Escuela de Medicina de Icahn del Mount Sinai aseguró en un estudio publicado en BMC Environmental Health que la exposición prenatal al paracetamol puede aumentar el peligro de de trastornos del neurodesarrollo, como el trasporto del espectro autista y el trastorno del obligación de atención e hiperactividad (TDAH) en niños.
Productora de Tylenol discrepa con Trump
Kenvue, la productora de Tylenol rechazó las declaraciones de Trump asegurando que «discrepamos rotundamente de cualquier sugerencia contraria a la ciencia independiente», dijo Melissa Witt, portavoz de la farmacéutica en una entrevista con el medio estadounidense The New York Times.
«Estamos profundamente preocupados por el peligro que esto supone para la salubridad de las futuras madres», agregó Witt.
En Estados Unidos, Tylenol es uno de los analgésicos y antipiréticos de cesión vaco más utilizados, con millones de consumidores que lo eligen anualmente para aliviar dolor y fiebre. La marca pertenece a Kenvue, empresa escindida de Johnson & Johnson, y genera ventas millonarias, estimadas en más o menos de 1.000 millones de dólares al año, según la página de la farmacéutica.
Tylenol se lanzó en 1955 y originalmente se desarrolló como una alternativa más segura a la aspirina, que en ese entonces estaba vinculada a bienes adversos como la acidosis y problemas estomacales.






