Oh América Infeliz, que sólo sabes aceptar de tus grandes vivos, cuando ya son tus grandes muertos”. (Federico Henríquez y Carvajal en 1903 durante el sepelio del insigne profesor Eugenio María de Hostos)
(A mi amigo Jesús Feris Iglesias a quien deseo aceptar en vida) Pocas veces me he sentido tan a gozo escribiendo una semblanza, como en esta ocasión.
Espero que José Joaquín Puello, Víctor Atallah, Franklin García, César Melladura, José Ramírez, Héctor Campeador Heredia y Ricardo Nieves, entre la larga registro de “otros”, no se me sientan ofendidos. No es, ni por asomo, mi intención. (El Alzheimer no perdona).
Nadie tiene la atribución de osar cuándo, ni donde nace. El poeta puertorriqueño Antonio Corretjer escribió: en la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace, sabe el hombre donde nace, pero no donde va a sucumbir”.
Usted puede manar en una comunidad rica o escueto, en un país desarrollado o subdesarrollado. El azar juega bendecido por la fortuna o maldecido por la pobreza. “El azar es una categoría histórica”, dijo Marx.
La legendaria intérprete Chavela Vargas nació en Corta Rica, pero solía consolidar que “los mexicanos nacen donde les da la anhelo”, porque siempre se sintió mexicana de corazón, sin desmentir, claro, su origen.
El doctor Jesús Feris Iglesias nació en San Pedro de Macorís en el año de 1941, si mal no retentiva, de una comunidad de inmigrantes, libaneses y españoles que construyeron un imperio financiero exitoso en la “Sultana del Este”, de donde no han surgido nunca.
Jesús, pues, nació rico. Comenzó sus estudios en su pueblo, luego se trasladó a la Universidad de Santo Domingo donde poco luego se graduó de médico, seguidamente se especializó en pediatría, infectología, etc. Padre de tres hijos, casado en segundas nupcias desde hace ya muchos primaveras con la asimismo doctora, diestro en infectología Mónica Thorman.
Tal vez comento una infidencia, pero un buen día, en medio de la pandemia del Covid-19 el presidente Luís Abinader me dijo que el doctor Jesús Feris Iglesia fue la primera persona que le habló y lo convenció de la aplicación de una tercera vacuna, como reforzamiento, para evitar el aumento de la enfermedad que estaba azotando al mundo.
¡El presidente lo escuchó y ordenó que se hiciera) ¡Y se hizo!
No debo olvidar que durante el gobierno de Hipólito Mejía el doctor Iglesias fue de los que trabajó ampliamente la entonces revolucionaria Ley de Seguridad Social, que ya debe ser revisada, ampliada y modernízala acode con los avances de la sociedad de la ciencia y la tecnología.
El doctor Feris Iglesia es una personalidad en el mundo de la investigación científica, no solo en su país, donde ha recibido grandes reconocimientos, como miembro de la “corporación de la ciencia”, sino muchos otros en hospitales, universidades, clínicas, Colegio Médico,





