McKinsey y compañía presentó su crónica “El estado de la IA en 2025: agentes, innovación y transformación”, que confirma un crecimiento acelerado en la prohijamiento de la inteligencia sintético (IA) a nivel completo. Según el estudio, el 88% de las empresas ya utiliza esta tecnología en alguna parte de sus operaciones, lo que evidencia una integración cada vez más extendida en los procesos corporativos.
A pesar de esta expansión, solo una parte de las compañías ha rematado tolerar la tecnología a una escalera significativa. Cerca de un tercio afirma estar desplegándola de forma más amplia, mientras que la mayoría permanece en etapas de prueba o proyectos puntuales, limitando así su impacto en los resultados financieros.
El crónica destaca el surgimiento de los llamados “agentes de IA”, sistemas capaces de ejecutar varios pasos de un proceso de guisa autónoma. Un 62% de las empresas ya está experimentando con este tipo de herramientas y un 23% asegura que ha comenzado a implementarlas en funciones operativas. Sin retención, la presencia de estos agentes aún es incipiente y su despliegue sigue siendo desigual entre industrias.
McKinsey identifica que las organizaciones con mejores resultados no utilizan la IA exclusivamente para automatizar tareas, sino que la incorporan en sus estrategias de crecimiento y ampliación de nuevos productos. Estas compañías además asignan mayores bienes y cuentan con un liderazgo más involucrado en las iniciativas tecnológicas, factores que, influyen directamente en la capacidad de obtener beneficios reales.
El documento precisa que el impacto financiero todavía es moderado, solo el 39% de las empresas reporta mejoras visibles en su resultado eficaz atribuibles a la IA. No obstante, un 64% indica que la tecnología ha impulsado la innovación interna, lo que confirma que la IA está generando cambios, aunque todavía no se traduzcan en ganancias generalizadas.
El liderazgo ejecutor aparece como un aspecto determinante. Las compañías que logran avanzar la IA tienen hasta tres veces más probabilidades de contar con directivos activos en la toma de decisiones tecnológicas, lo que favorece la asignación de bienes, la coordinación interna y la evaluación del desempeño de los modelos.
El crónica además señala que la prohijamiento de la IA viene acompañada de nuevos riesgos. Más de la medio de las empresas consultadas afirma suceder enfrentado al menos una consecuencia negativa derivada del uso de la tecnología, especialmente vinculada a fallas o inexactitudes en los modelos. Las organizaciones están reforzando sus mecanismos de control, aunque persisten retos en áreas como la trazabilidad y la claridad de los sistemas.
En presencia de estos hallazgos, McKinsey sostiene que la IA ya forma parte del núcleo eficaz del tejido empresarial completo, pero que el desafío para los próximos abriles será elaborar los pilotos aislados en capacidades integradas y sostenibles. El estudio recalca que la tecnología está avanzando con prontitud, pero que el valencia dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse, volver y rediseñar procesos.
Antonio Novas, Senior Partner de McKinsey & Company y Managing Partner para la operación en República Dominicanaafirmó que este nuevo panorama obliga a que las empresas aceleren el paso. “La IA no es ya futurismo, es un aparato importante que, aceptablemente tramitado, puede redefinir procesos, civilización organizacional y resultados, pero la transición del piloto al negocio principal es lo que separa a los rezagados de los líderes”, expresó.
Con la publicación de este crónica, McKinsey averiguación ofrecer una visión actualizada sobre las tendencias y retos asociados al uso de la inteligencia sintético, en un momento en el que su prohijamiento crece de guisa sostenida en América Latina y el resto del mundo. La firma señala que las compañías que actúen con viejo prontitud y claridad estratégica tendrán una delantera competitiva decisiva en los próximos abriles.






