Por Orestes Enrique Díaz Rodríguez
La derrota del candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), Eduardo Del Castillo, en la primera reverso de las elecciones presidenciales marca, por ahora, el vallado del ciclo de populismo de izquierda en Bolivia. El respaldo electoral de Del Castillo, el más bajo obtenido por un candidato del MAS, le impidió disputar la segunda reverso. Por primera vez en vigésimo primaveras, el MAS no será ni el partido gobernador ni la principal fuerza opositora.
División interna del MAS
La apabullante derrota del MAS en 2025 se explica, sobre todo, por la profunda división entre Evo Morales y Luis Arce, sumada a la mengua aprobación del presidente saliente (18%). Incluso si Arce hubiera tenido un desempeño satisfactorio, la escisión interna habría complicado la retención del poder.
Durante la campaña, el MAS presentó de facto tres opciones enfrentadas hostilmente entre sí: Eduardo Del Castillo representando al gobierno, el presidente del Senado Andrónico Rodríguez como supuesta alternativa de mecanismo, y la confín de Morales, que promovió el voto incapaz.
El fin del ciclo populista en Bolivia repite la dinámica observada en Ecuador. El sucesor disidente, cuando no puede retener el poder, al mismo tiempo que bloquea el retorno de su antecesor favorece la competición equitativa por la presidencia entre aspirantes de todas las fuerzas políticas. La conducta podría estar reflejando un compromiso tolerante o ser fruto del cálculo político.
Los partidos tradicionales no capitalizan
A medida que se acercaba el momento de venir a las urnas, se produjo una nueva dinámica: delante la perspectiva del fin del ciclo populista, entre los favoritos de las encuestas no surgían nuevos liderazgos.
En este contexto, dos políticos sobrevivientes del fallido ciclo previo al populismo de izquierda —el expresidente Jorge Quiroga Ramírez y el exministro y uno de los artífices de las privatizaciones de los primaveras 90, Samuel Doria Medina— parecían ser los principales beneficiados delante la extirpación fratricida que consumía al MAS.
Resultaba difícil imaginar un desenlace más desmoralizante para el régimen populista: devolver las riendas del poder a la misma coexistentes de líderes y fuerzas políticas que había fracasado rotundamente en los primaveras 90.
Sin incautación, la primera reverso trajo sorpresa: Rodrigo Paz Pereira, del centrista Partido Demócrata Cristiano (PDC), se impuso. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, Paz Pereira había construido su trayectoria como enemigo al MAS, y su campaña moderada logró atraer a amplios sectores populares vinculados al maniquí estatista. Como compañero de fórmula eligió a Edman Lara, ex capitán de policía y figura conocida por su lucha anticorrupción en redes sociales.
Con la asesinato del MAS, la segunda reverso enfrenta a dos fuerzas políticas opositoras. Para evaluar sus posibilidades, es importante considerar la tipificación de los partidos o alianzas, el dominio desde el cual acuden los votantes a las urnas y la imagen de los candidatos.
Tipificación de las fuerzas políticas
Jorge Quiroga encabeza la coalición «Alianza Desocupado» como independiente, pero su historial lo ubica claramente en los partidos tradicionales principales cuya gobierno infructuosa condicionó la irrupción populista. Rodrigo Paz, por su parte, lidera un PDC históricamente secundario, cuya fórmula presidencial combina un enemigo que hizo su carrera política confrontando el sistema hegemónico encabezado por el MAS y un outsider como el capitán Edman Lara. Esto sitúa a su coalición a parte de camino entre una fuerza tradicional y una emergente.
Ambas tipificaciones son importantes ya que permiten conjeturar cuál de las dos fuerzas tiene mayores posibilidades de ser captada por el imaginario de los votantes como una alternativa de gobierno diferente. No solo al MAS, sino igualmente a los gobiernos fallidos que se sucedieron entre 1985 y 2005.
Dominio desde el que acuden los votantes
A menudo las segundas vueltas electorales en las que no participa el partido gobernador se dirimen entre una fuerza política tradicional y una emergente. La primera tiene a su merced cierta experiencia en la gobierno de los asuntos nacionales. Mientras el punto válido de la segunda es no tener responsabilidad directa con el destrucción en que se encuentra el país. ¿Cuál de las dos fuerzas tiende entonces a acoger el respaldo de la mayoría de los votantes?
El respaldo depende de la situación normal del país. Si la situación es moderadamente negativa, los votantes apuestan por el oficio y tienden a designar fuerzas tradicionales; si es crítica, favorecen opciones emergentes. Para nadie es un secreto que el votante boliviano acudirá a las urnas en medio de una crisis económica y política aguda.
Imagen de los candidatos
Una medición de julio de 2025 reportada por AS/COA encontró que Jorge Quiroga tenía la imagen más oportuno entre los candidatos presidenciales bolivianos con 26,3% y la segunda menos negativa con 52,8%. La omisión imperdonable del estudio fue que no consideró incluir en el prueba al candidato presidencial Rodrigo Paz.
Por su parte, el sitio web Bolivia 360 reportó en enero de 2025 que Jorge Quiroga tenía 22% de imagen oportuno y 39% de imagen desfavorable. Mientras Rodrigo Paz tenía 4% de oportuno contra 13% de desfavorable. La fuente igualmente indicó que Jorge Quiroga era un candidato desconocido solo para el 12% de los encuestados, mientras Rodrigo Paz lo era para el 66%.
No disponemos de mejores datos respecto a la crecimiento de la imagen de Rodrigo Paz. Sin incautación, de los resultados de la primera reverso y la consulta de analistas deducimos que de enero a agosto de 2025 la imagen oportuno de Rodrigo Paz aumentó de modo relevante mientras en sentido opuesto lo hizo el número de personas que manifestaron no conocerlo.
El punto de inflexión pudo arribar en el mes de mayo cuando oficializó la valor de incluir como compañero de fórmula al capitán «justiciero» y suerte de tik-tok, Edman Lara.
En América Latina no es infrecuente que se produzca en segunda reverso una reversión del resultado arrojado por la primera. Pero, el exploración de variables secreto no apunta precisamente en esa dirección.







