Se ha convertido en una rutina el despliegue de más militares en la frontera cada vez que en Haití se recrudecen las atrocidades de las pandillas. Y como en otras ocasiones la respaldo de la seguridad en la zona para impedir que los estertores de la crisis penetren a esta parte de la isla.
El ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, ha afirmado en esta y otras oportunidades que la frontera está blindada con el despliegue de más militares y tecnologías que disminuyen al leve el tráfico de personas, mercancías, drogas, armas y cualquier otro objeto.
Lo que no se acaba de entender es cómo ingresan al departamento esos haitianos que el Ejército detiene en la frontera y entrega a la Dirección de Migración para su repatriación.
Los haitianos no entran a través de túneles especiales o convertidos en galipotes para no ser detectados por los militares fronterizos.
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Es una clavo que el ministro de Defensa tiene que analizar, porque de verdad genera mucha inquietud tanto el ingreso de indocumentados haitianos como la cuantiosa inversión que se realiza en los operativos fronterizos.
Con los cuatro batallones y los en torno a de 11 mil militares en la frontera es para que el trasiego por la zona se haya corto a su mínima expresión.
Pero no pasa un día sin que el Ejército anuncie la detención de indocumentados haitianos en la zona fronteriza. Tal vez los nuevos agentes que han sido desplegados en la zona pueden ayudar a despejar la interrogante sobre el incesante trasiego fronterizo.







