El saldo de las inundaciones repentinas en Texas sobrepasó los 100 fallecidos, mientras los equipos de rescate continúan la búsqueda de personas arrastradas por el agua en ese estado del sur de Estados Unidos. ‘Es una catástrofe no presencia en 100 abriles que nadie esperaba’dijo Donald Trump.
Entre los fallecidos se encuentran 27 niñas y guías que se alojaban en un campamento de verano adyacente al río Guadalupe cuando se produjo la catástrofe durante el fin de semana festivo del 4 de julio, día de la Independencia.
El lunes por la tarde, el sheriff del condado de Kerr, el más afectado, reveló un nuevo movimiento de 84 fallecidos, entre ellos 56 adultos y 28 menores. En total se registraron al menos 104 muertes relacionadas con las inundaciones en la región central de Texas.
Los meteorólogos han experto de más inundaciones correcto a las lluvias que caen sobre terrenos saturados, lo que complica las labores de rescate con helicópteros, barcos y perros. Se dilación que el número de víctimas siga en aumento.
Los campamentos son una tradición muy apreciada durante las largas holganza de verano en Estados Unidos, donde los niños suelen alojarse en bosques, parques y otras zonas rurales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, planea pasar revista Texas el viernes, informó la Casa Blanca, al tiempo que criticó duramente a quienes afirman que sus recortaduras a las agencias meteorológicas debilitaron los sistemas de alerta.

Indicó que el Servicio Meteorológico Doméstico (NWS), que según el diario The New York Times tenía varias tareas esencia en Texas sin cubrir ayer de las inundaciones, emitió «pronósticos y advertencias oportunos y precisos».
‘Nos está arrastrando el agua’
Camp Mystic es un campamento cristiano exclusivo para niñas donde se alojaban unas 750 personas cuando se produjeron las inundaciones.
Las aguas desbordadas por la chubasco alcanzaron las copas de los árboles y los techos de las cabañas mientras las menores dormían la incertidumbre del jueves al viernes y arrastraron a algunas de ellas, dejando a su paso una estampa de devastación.
Mantas, osos de peluche y otras pertenencias se podían ver cubiertas de granito. Las ventanas de las casetas quedaron destrozadas, aparentemente por la fuerza del agua.
Voluntarios de otras partes del estado se congregaron en Kerr para colaborar en las labores, algunos motivados por vínculos personales con las víctimas.
«Estamos ayudando a los padres de dos menores desaparecidos», dijo a la AFP Louis Deppe, de 62 abriles. «El posterior mensaje que recibieron fue ‘Nos está arrastrando el agua’ y el teléfono se quedó sin formación».
Algunos residentes cuestionaron la partida de sistemas de alerta de inundaciones más robustos en esta región del sur y centro de Texas, conocida coloquialmente como el «callejón de las inundaciones repentinas».





