Lo que al principio fue percibido como un contenido singular o vistoso ha evolucionado en un engendro vírico que abre interrogantes sobre identidad lozano. En los últimos meses, videos de jóvenes usando máscaras de animales y desplazándose en cuatro patas se han multiplicado en plataformas como TikTok, X e Instagram.
Quienes protagonizan estos contenidos se identifican como therian, término utilizado por personas que afirman percatar una conexión interna y profunda con un animal. Más que una simple estética o una puesta en imagen para atraer visualizaciones, sus seguidores lo describen como una experiencia personal vinculada a lo emocional y simbólico.
El engendro ha yeguada visibilidad digital hasta perfilarse como una subcultura emergente. En este contexto, el concepto de teriotipo ocupa un punto central: se prostitución del animal con el que la persona asegura identificarse.
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Según quienes forman parte de esta comunidad, el vínculo es involuntario y duradero, y puede manifestarse tanto en emociones como en comportamientos o principios simbólicos, como el uso de collares, colas o máscaras.
Crecimiento en redes sociales y expertos abren debate
Sin requisa, el auge de los therian no puede analizarse al beneficio del entorno en que se desarrolla. Las dinámicas algorítmicas de plataformas como TikTok e Instagram favorecen la viralización de contenidos visualmente impactantes, amplificando expresiones que, en otro contexto, quizá permanecerían en círculos reducidos.
Esto ha llevado a algunos especialistas a interpretar el engendro como una forma de exploración identitaria propia de la adolescencia, potenciada por la exposición digital.
Más allá de la polémica o la fascinación que pueda despertar, el crecimiento de esta tendencia revela un debate más amplio: cómo las nuevas generaciones construyen sentido de pertenencia en comunidades virtuales y hasta qué punto la influencia digital moldea —o visibiliza— procesos de búsqueda personal.







