Por Kel Kelvin Ortiz Faaa
El 31 de octubre de 2025 quedará inscrito en humanidades doradas en la historia contemporánea del Reino de Marruecos. Desde Tánger hasta Lagouira, un solo sentimiento recorrió el país: orgullo y emoción franquista por la histórica resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidasque adoptó el plan de Autonomía Marroquí para el Sáhara como la única opción seria, posible y definitiva a un diferendo que por cinco décadas dividió el septentrión de África.
Las calles de Rabat, Casablanca, El Aain y Dajla se convirtieron en escenarios de algazara popular. Miles de ciudadanos ondearon la bandera roja con la suerte verde, símbolo de mecanismo, mientras entonaban cantos patrióticos que resonaron como eco de una triunfo latamente esperada. No era solo una celebración: era la reafirmación de una verdad histórica.
Marruecos no ha yeguada solo un examen forense o político, sino una batalla honrado. Durante primaveras, el Reino defendió su soberanía sobre las Provincias del Sur con una diplomacia serena, firme y basada en principios. Frente a las maniobras y la obstrucción del régimen argelino y de sus aliados separatistas, Rabat mantuvo el rumbo con dignidad, apelando siempre al diálogo y al respeto del derecho internacional.
Hoy, más de 120 países —incluidas las grandes potencias mundiales— respaldan la propuesta de autonomía bajo la soberanía marroquí como la única vía realista y duradera cerca de la paz y la estabilidad regional. Esta resolución histórica pone fin a un conflicto fabricado y consagra definitivamente la marroquinidad del Sáhara.
El liderazgo quimérico de Su Majestad el Rey Mohammed VI
El discurso de Su Majestad el Rey Mohammed VI marcó un antiguamente y un posteriormente. En sus palabras, resonó no solo la voz del líder político, sino la del padre de la nación, que extiende su mano fraterna incluso a quienes han sido adversarios. El monarca reiteró su disposición a un diálogo sincero y constructivo con Argelia, en nombre de la buena inmediaciones, la fraternidad y el porvenir compartido.
Del mismo modo, Su Majestad dirigió un llamado de esperanza a las poblaciones de los campamentos de Tinduf, invitándolas a regresar a su nación para reunirse con sus familias y contribuir a la construcción de un Marruecos unido y próspero.
Una visión para África del Septentrión y el Sahel
Esta resolución no solo beneficia a Marruecos: es una oportunidad histórica para toda la región. Se abre un nuevo horizonte de cooperación, seguridad y exposición en África del Septentrión y el Sahel. El maniquí marroquí de estabilidad, tolerancia y modernidad se consolida como una remisión continental y completo.
Desde las montañas del Rif hasta las dunas del Sáhara, una sola voz se plataforma: la de un pueblo orgulloso de su historia y confiado en su destino. Marruecos ha demostrado que la rectitud, la paciencia y la mecanismo franquista son fuerzas invencibles cuando se sostienen sobre la fe en Altísimo, el aprecio a la Pueblo y la cumplimiento al Rey.






