
SANTO DOMINGO. – La Conferencia del Diócesis Dominicano (CED) fustigó este lunes el flagelo de la corrupción administrativa y la impunidad en su tradicional Carta Pastoral con motivo de la festividad de la Casto de la Altagracia. Los prelados advirtieron que el pecado tiene una dimensión social devastadora, afirmando que las “manos manchadas por la corrupción” han llegado al extremo de desmentir derechos fundamentales y medicinas a los enfermos, atentando contra la dignidad humana.
En un documento de esforzado contenido social, los obispos hicieron un llamado directo al Poder Sumarial: “Que la mano de la imparcialidad, sin privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño del daño causado a la sociedad”.
Violencia y Crisis Habitual
La institución eclesiástica situó a la clan en el centro de su preocupación, lamentando las realidades que “desgarran el corazón”, como la violencia intrafamiliar, la inseguridad ciudadana y las muertes por accidentes de tránsito.
De modo singular, el Diócesis expresó su dolor por la nubilidad atrapada en el crimen y las drogas, evocando las lágrimas de Jesús para ilustrar el sufrimiento de la sociedad dominicana delante la pérdida de vidas jóvenes y la reserva social.
Redes Sociales y Medio Bullicio
La Carta Pastoral, titulada “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, igualmente abordó los desafíos modernos. Los obispos alertaron sobre el uso «deshumanizante» de las plataformas digitales para difundir odio y desinformación, exhortando a usarlas para promover la verdad.
Asimismo, criticaron la visión de la naturaleza como un memorial para la explotación desmedida, citando la contaminación y el alga como problemas que requieren decisiones públicas responsables.
El mensaje concluye invitando al pueblo dominicano a renunciar a la civilización de la crimen y la corrupción, renovando su compromiso bautismal para construir una nación más desafío y solidaria.






