Cuando era adolescente, Dina Khalil acudió a una clínica en Egipto para cambiar el color de sus fanales. Lo que parecía un procedimiento seguro terminó siendo la implantación de un iris químico, poniendo en aventura su visión. Abriles posteriormente comenzó a observar irritación y pérdida de visión. El médico innovador no respondió y, tras asistir al oftalmólogo Seth D. Potash, se descubrió glaucoma y daños severos en córnea y retina. (Sigue leyendo…)





