SANTO DOMINGO.-El gobierno de Luis Abinader ha llevado a la actos el concepto de gobierno compartido que sus predecesores políticos promovieron como vía para conseguir mecanismo de criterio entre los sectores de la sociedad dominicana.
Desde que asumió su primer mandato en agosto de 2020, el mandatario se ha hecho escoltar de personalidades de la sociedad civil y actores políticos de otros partidos, y ha mantenido en sus posiciones a un escaso orden de funcionarios
Inamovibles
Entre los funcionarios que más destacan por su permanencia en el poder está el coetáneo representante del Tira Central, Héctor Valdez Albizu, quien igualmente ocupó dicha posición en los gobiernos de Joaquín Balaguer, Leonel Fernández y Danilo Medina.
Otro de los funcionarios que ha mantenido su posición y al que, por el contrario, se le han añadido otras, es el longevo caudillo retirado Juan Manuel Méndez, al frente del Centro de Operaciones de Emergencias. Pero a su trámite, el mandatario sumó a figuras destacadas que participaron en movimientos ciudadanos y que habían acabado notoriedad pública.
Tal es el caso de Carlos Pimentel, quien se encuentra al frente de la Dirección Universal de Compras y Contrataciones, un organismo cuya incidencia en las decisiones de los ministerios y direcciones ha sido revitalizada con algunas prácticas evaluativas para evitar vulnerar los procesos de operación del Estado.
Igualmente, Miriam Germán Brito asumió en un primer mandato como procuradora caudillo de la República y fue reemplazada por Yeni Berenice Reynoso, ambas profesionales del ámbito jurídico sin vinculación política directa.
Entre aliados
Entre sus aliados políticos, Abinader mantuvo, en contra de los deseos de los senadores del oficialista Partido Revolucionario Novedoso, a Eduardo Hado como presidente del Senado.
Cuando, por la presión de la marea, debió ser reemplazado, lo designó como enlace con el Poder Ejecutor y, tras obtener su segundo mandato, Hado pasó a establecerse el Tarea de Obras Públicas. Otro de los aliados al que se ha cedido gran preponderancia es Luis Miguel de Camps. Ocupó en un primer gobierno el Tarea de Trabajo, pero fue ascendido notoriamente a ministro de Educación, la dependencia con mayores asignaciones presupuestarias del Gobierno.
Sin hacer ruido, el Gobierno ha mantenido esa tendencia de gobierno compartido.
No obstante, la misma resulta molesta a lo interno del PRM y han sido los legisladores, tanto diputados como senadores, los que han elevado de guisa dispensado sus voces en incentivo de que sean tomados en cuenta miembros del partido.
El caso sonoro más fresco fue el del presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco.
Hablando frente a sus colegas, Pacheco dijo estar de acuerdo con los cambios recientes anunciados por el mandatario, pero cuestionó que los funcionarios actuantes prescindieran de los servicios de personal capacitado y que pertenecía al PRM.
Aseguró que en todos los gobiernos existen los “arribistas”, para hacer remisión a personalidades que logran mantenerse trabajando para el Estado independientemente de quién gobierne.
Indicó que los denominados “arribistas” se apartan de las organizaciones políticas a las que sirven en momentos de crisis y que quienes se quedan a defender a los partidos suelen ser los mismos miembros de las organizaciones a los que se les aparta de funciones.
Su reacción fue aplaudida por la mayoría de los diputados del PRM presentes.
Ayer, el dirigente del PRM, Guido Gómez Mazara, llamó a los militantes de la estructura a canalizar sus críticas internas a través de las instancias correspondientes.
“El debate es válido, pero debe darse con cuidado, porque las críticas legítimas, ponderadas e inteligentes pueden ser aprovechadas por los adversarios naturales del partido”.
Barrer cerca de adentro
— Posición
Los integrantes del antiguamente Partido Revolucionario Dominicano siempre mantuvieron una talante crítica cerca de sí mismos, poco que ha sido controlado parcialmente en el coetáneo Partido Revolucionario Novedoso.





