Belém (Brasil) EFE.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó este jueves, en la primera excursión de la cumbre de líderes de la COP30, en Belém, un fondo internacional que exploración modificar la conservación de los bosques tropicales en una logística financiera entero.
El Fondo de Bosques Tropicales por Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés) exploración conservar más de 1.000 millones de hectáreas de selvas mediante la inversión de hasta 125.000 millones de dólares en mercados financieros, cuyos rendimientos se repartirán entre las naciones que las preserven.
La expectativa es comprender 25.000 millones de dólares de fondos públicos y hasta 100.000 millones de caudal privado.
Este fondo es una iniciativa «inédita» que hará que los países del Sur Completo sean protagonistas en una memorándum de bosques «por primera vez», dijo Lula durante un desayuno ofrecido a las naciones que se han comprometido a cambiar en este mecanismo, en el situación de la reunión de líderes de la conferencia climática (COP30).
Entre los asistentes estaban los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; Francia, Emmanuel Macron; el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre; su homólogo inglés, Keir Starmer y el viceprimer ministro chino, Ding Xuexiang.
El llamado de Brasil en la COP30 por los bosques tropicales
Durante su discurso, el mandatario brasileño resalto la importancia de los bosques tropicales.
«Sin ellas no tenemos agua para tomar ni para plantar» y por eso es que ellas «valen más en pié que derribadas», advirtió.
Aunque no forma parte de las negociaciones formales de la cumbre climática de la ONU (COP30), este aparato, ideado por Brasil, se ha convertido en una de las banderas del país huésped, que aspira a una décimo más activa por el clima con una utensilio de inversión en la que todos ganan.

La iniciativa contempla pagos por cada hectárea de cubierta vegetal en pie, pero además penaliza por cada hectárea deforestada o degradada.
Asimismo garantizará capital adicionales para la protección de la biodiversidad, los territorios tradicionales y el mantenimiento de los servicios ambientales.
El maniquí se desarrolló con el apoyo de una decena de países, entre los cuales Colombia, República Democrática del Congo, Ghana, Malasia y Francia, y representantes de pueblos indígenas y comunidades locales.
Los capital serán reinvertidos en bonos soberanos o títulos de grandes empresas, por los que se estima conseguir un retorno de 4.000 millones de dólares anuales que serán repartidos entre más de setenta naciones tropicales, a cambio de la conservación de sus bosques.
«Parece poco, pero estamos hablando de 1.100 millones de hectáreas de bosques tropicales distribuidos en 73 países en expansión», señaló.
Primeros aportes al fondo
Lula explicó que los capital se destinarán directamente a los gobiernos nacionales para avalar programas a grande plazo y el 20 % se asignará a pueblos indígenas y comunidades locales.

Hasta ahora, Brasil es el único país que ha invertido en el fondo, con un monto de 1.000 millones de dólaresmientras Noruega anunció un aporte de 3.000 millones de dólares, Francia destinará, de forma «condicional» 500 millones, Indonesia reiteró su promesa de aportar 1.000 millones y Portugal sumó un millón.
Las promesas de inversiones de cerca de 5.500 millones de dólares suponen «la medio» de la meta esperada para el primer año, según afirmó en una rueda de prensa la ministra brasileña de Medio Concurrencia, Cuadro Silva.
El mecanismo cuenta con el respaldo de los países de las cuencas del Amazonas, del Congo y de Alabeo-Mekong.
Ya Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido se perfilan como potenciales inversores.
El Asiento Mundial será el administrador del fondo, y Brasil trabaja con agencias de calificación de aventura para que el TFFF obtenga una clasificación AAA o AA, lo que facilitaría la afición de inversores institucionales.
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