El inicio del nuevo año sorprende a la República Dominicana estafa avances indiscutibles —estabilidad macroeconómica, liderazgo regional en turismo y una trayectoria de crecimiento sostenido—, pero incluso con debilidades estructurales capaces de rozar la estabilidad económica, social e institucional construida en las últimas décadas.
El combate ya no es identificar los problemas sino resolverlos con coherenciacredibilidad y capacidad de ejecución.
Inversión pública: crecer sin improvisar
Uno de los retos es incrementar la inversión pública en al menos uno o dos puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Durante primaveras, el compra de hacienda no ha corto lo que se necesitaba para adjuntar el crecimiento de la crematística y de la población. La concurrencia ve el resultado en la vida de todos los días: las carreteras con tráfico, los sistemas de agua y drenajes que no funcionan y la infraestructura urbana que empieza a mostrar signos de agotamiento.
Las estimaciones del Tira Mundial sitúan la inversión pública dominicana entre 1.5 y 2.5 % del PIB, con una ejecución efectiva que con frecuencia queda por debajo de lo presupuestado. Ese nivel resulta insuficiente para cerrar brechas acumuladas en infraestructura viarioagua, saneamiento, educación y salubridad, y está por debajo de lo que se considera necesario para sostener un crecimiento robusto en una crematística de ingreso medio.
Aumentar la inversión implica priorizar proyectosmejorar la planificación, proteger la capacidad de ejecución y reforzar que cada peso invertido tenga impacto productivo y social.
Deuda, presupuesto
Tras un 2025 de crecimiento modestocercano al 2.3 %, el desafío inmediato es al menos duplicar esa tasa. Se considera que ese nivel resulta insuficiente para difundir empleo de calidad, aumentar ingresos reales y sostener políticas sociales ambiciosas.
Para lograrlo se requiere un entorno de confianza para la inversión privada, reglas claras, estabilidad jurídica y una política pública que evite improvisación.
En el Presupuesto Normal del Estado del 2026, el servicio de la deuda es una de las mayores presiones sobre las finanzas públicas. El suscripción de intereses y comisiones llega a 324,000 millones de pesos, lo que equivale al 3.7 % del PIB. Esa sigla coloca al servicio de la deuda entre las partidas con maduro peso del compra publico.
Manido desde los ingresos, el impacto es aún más elocuente: cerca del 24 % de los ingresos fiscales se destinarán exclusivamente al suscripción de intereses. En términos prácticos, casi uno de cada cuatro pesos recaudados se utilizará para honrar compromisos financieros acumulados, ayer de financiar educaciónsalubridad, seguridad o infraestructura.
60 %
Porcentaje del Producto Interno Bruto que roza el endeudamiento divulgado dominicano.
El peso creciente proviene del endeudamiento que roza el 60 % del PIB y del contexto internacional con tasas de interés más altas. El combate fiscal obliga al Gobierno a contener el débito y evitar que el servicio de la deuda siga desplazando el compra productivo y el compra social. El servicio de la deuda se vuelve una carga para la política fiscal.
El sector eléctrico cae en el interior de los cambios urgentes. Las pérdidas estructurales —técnicas y no técnicas— rondan los 1,800 millones de dólares anuales, una sangría sobre las finanzas públicas. Ese drenaje constante compromete el seguridad fiscal y limita la capacidad del Estado para modificar en áreas.
Turismo: sostenerlo sin descuidar la almohadilla
El turismo continúa siendo uno de los principales motores de la crematística dominicana. El objetivo de alcanzar 12.5 millones de visitantes es angurriento, pero viable si se mantiene el esfuerzo promocional, se diversifica la proposición y se protege la reputación del destino. Ese crecimiento necesita infraestructura adecuada, servicios divulgado eficaz, seguridad y cuidado del medioambiente.
El turismo depende de la percepción y un descuido en seguridaden servicios o en la imagen puede borrar en semanas lo que tomó primaveras construir.
Educación: más aulas, pero mejor calidad
La educación es un punto de la dietario franquista. A la errata de aulas y al damnificación de la infraestructura escolar se suma la calidad del estudios. Los resultados del Software para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) muestran rezagos en la ojeada, en las matemáticas y en las ciencias.
El documentación PISA 2022 mostró avances respecto al 2018 y resultados del país que superan los anteriores, rompiendo la tendencia de estancamiento. La República Dominicana sigue por debajo del promedio de la Ordenamiento para la Cooperación y el Expansión Económicos (OCDE) y se ubica entre los lugares al final de la clasificación internacional. Solo una parte de los estudiantes alcanza los niveles de competencia que se requieren, especialmente en las Matemáticas.
El desafío central es mejorar lo que ocurre en el interior del cátedra: formación docenteCV relevantes, evaluación efectiva y continuidad en las políticas. Un brinco cualitativo en educación es condición indispensable para que el crecimiento crematístico se traduzca en ampliación.
Vigor y una deuda social persistente
El sistema hospitalario ha mostrado avances en cobertura y capacidad, pero el combate ahora es consolidar y profundizar esa mejoría. La calidad del servicio, el avituallamiento oportuno y la papeleo eficaz siguen siendo tareas.
Aún con avancesla reducción del estorbo en adolescentes permanece como una deuda irresuelta. Con respecto a América Latina y el Caribe, la República Dominicana figura entre los países que tienen una incidencia que supera la media de 50–55 nacimientos por cada 1,000 adolescentes para situarse entre 70 y 90.
Las consecuencias son profundas: desaseo escolarinserción profesional precaria, reproducción intergeneracional de la pobreza y maduro presión sobre el sistema de salubridad. La experiencia regional demuestra que compendiar estas cifras requiere políticas integrales y sostenidas, no esfuerzos aislados.
Seguridad ciudadana: firmeza en el interior de la ley
La seguridad ciudadana sigue siendo una de las mayores preocupaciones de la concurrencia. El desafío es mejorar la prevención y la capacidad de respuesta pública. El Estado tiene que mejorar la prevención y la capacidad de respuesta sin usar prácticas ilegales, como las ejecuciones extrajudiciales que dañan el Estado de derecho y debilitan la licitud del Estado. Para la seguridad sostenible se necesitará inteligenciaafianzar la profesionalización policialrazón eficaz y respeto irrestricto a los derechos humanos.

Es necesario evitar el damnificación del clima político. La polarización, el desgaste del debate divulgado y la pérdida de confianza institucional son riesgos reales. La gobernabilidad no se mantiene solo con las mayorías electorales, sino que necesita credibilidad.
El escándalo en el Seguro Franquista de Vigor (Senasa) obliga al Gobierno a rescatar la confianza perdida mediante controles eficaces, transparencia y acciones legales contra todos los responsables del patraña en la seguridad social pública.
Surge un desafío transversal: renovar el gobierno para que sea coherente con una idea de validez y modernización. No pespunte con cambiar nombres o mover fichas; se requiere una establecimiento orientada a resultados, con papeleo profesional y rendición de cuentas.
El país no necesita un año de transición sino de decisiones. En el 2026, la República Dominicana vuelve a poner a prueba su capacidad de convertir desafíos en avances concretos.






