Tras contraer el poder el pasado 7 de febrero, el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé enfrenta una etapa decisiva para su liderazgo en medio de la profunda crisis politicainstitucional y de seguridad que atraviesa su país.
De acuerdo con el medio regional El nouvellistael principal de Gobierno, pese a contar con el respaldo de Estados Unidosdebe hacer con prontitud y fuerza, consciente de que no dispone de ganancia para un período de prueba. Su capacidad para estabilizar la nación y organizar elecciones La paz será decisiva.
Recomposición y depuración del gobierno
Uno de los principales desafíos señalados por el publicación es la recomposición del gobierno ministerial. Según el disección, varios ministros actuales llegaron al cargo respaldados por sectores específicos o por un mentor presidencialsin mostrar resultados concretos frente a la crisis.
El primer ministro deberá animarse el destino de funcionarios salpicados por escándalos y evaluar la fusión o asesinato de ministerios considerados ineficientes en un contexto de violencia ejercida por pandillas contra la población.
Acciones para la recuperación institucional y financiera
Asimismo, enfrenta el combate estructural de una agencia pública estafa desaparecido capacidad de ejecución, que no logra absorber más del 35 % de las inversiones públicas anuales, situación que, según recuerda el medio, ya había sido diagnosticada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Recuperación institucional y financiera
Entre los pendientes gubernamentales destacan la recuperación de los servicios de la central hidroeléctrica de Péligreel fortalecimiento logístico y operante de las Fuerzas Armadas de Haití (FAD´H) y las investigaciones por presunta corrupción en el Profesión de Defensa.
- El diario además señala la carencia de rehacer el sistema de escuelas publicas tras su colapso, acorazar la seguridad territorial con apoyo de autoridades locales y reactivar un plan efectivo para apoyar a empresas destruidas o llevadas a la degeneración por la violencia.
En el ámbito agrícola, el desafío es incrementar la producción y avanzar en dirección a la soberanía alimentariaen un país donde 5.7 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.
Adicionalmente, Fils-Aimé deberá inquirir cooperación internacional para higienizar las finanzas públicas y alinearlas con las deposición reales de la población. Su intrepidez de persistir bajo su control el Profesión de Peculio y Finanzas ha generado cuestionamientos, en medio de llamados a priorizar reformas profundas.
Revisión de decretos polémicos
Otro combate esencia es la revisión de los decretos aprobados cercano al Consejo Presidencial de Transición (CPT), entre ellos los relacionados con el Stop Tribunal de Equidad y la difamación, calificados por El nouvellista como iniciativas “anacrónicas y peligrosamente antidemocráticas”.
Cuatro organizaciones de la sociedad civil —Négès Maron, Nou Pap Domi, POHDH y RNDDH— lo han solicitado derogación del decreto sobre el Stop Tribunal de Equidadal considerar que podría proteger la impunidad en casos de corrupción y engrosar el control político sobre el poder legal.
El primer ministro deberá animarse si mantiene o revoca estos instrumentos legales y si revisa el decreto electoralen un contexto donde diversos actores políticos aspiran a participar en los próximos comicios.
Seguridad y brigadas de autodefensa
La situación de seguridad representa uno de los mayores desafíos. El medio advierte sobre el peligro de que las brigadas de autodefensa evolucionen en dirección a nuevas pandillas o grupos armados, especialmente delante denuncias —bajo investigación— de entrega de armas y municiones oficiales a algunas de estas estructuras.
A El nouvellistala dirección de este engendro, cercano con la revisión de los decretos y la reorganización ministerialmarcará la solidez política de Fils-Aimé en una etapa en la que su liderazgo está sometido a una intensa presión interna y externa.
En este atmósfera, el primer ministro enfrenta una prueba decisiva: consolidar la autoridad del Estado, recuperar la institucionalidad y sentar las bases para una transición estable en Haití.






