Santo Domingo. – El psiquiatra Luis Ortega afirmó este viernes que los trastornos psicopáticos y antisociales tienen un origen hereditario, aunque su expansión y manifestación dependen del entorno social en el que crece la persona.
Durante una entrevista en el software Temprano Su Mundo, Ortega explicó que no todos los individuos con rasgos psicopáticos se convierten en criminales. De hecho, algunos pueden alcanzar posiciones de liderazgo como políticos o empresarios, sin cometer actos delictivos.
“Los psicópatas nacen. El bullicio puede activar o frenar esas características. Hay líderes y figuras públicas con rasgos psicopáticos que no necesariamente hacen el mal”, sostuvo el diestro.
Ortega advirtió que estos rasgos pueden identificarse desde la infancia, por lo que instó a prestar atención a señales tempranas como la crueldad en torno a animales, la desidia de empatía o la risa delante el dolor desconocedor. La detección oportuna, afirmó, puede marcar la diferencia en el expansión de la personalidad del beocio.
Adicionalmente, el psiquiatra alertó sobre el aumento de casos de violencia extrema en el país, vinculado al daño de la lozanía mental, el aislamiento social y la desidia de herramientas emocionales. En ese contexto, señaló que la sociedad está cada vez más expuesta a individuos con rasgos antisociales que podrían cometer actos graves si no se interviene a tiempo.
En su descomposición, Ortega diferenció entre quienes presentan características psicopáticas sin delinquir, y quienes sí lo hacen influenciados por factores sociales, económicos o familiares. Subrayó que la impulsividad, la desensibilización y la normalización de la violencia están acelerando este aberración.
Casos recientes ocurridos en el país, como el envenenamiento de tres niños por su mamá en Santo Domingo Este, el crimen de una mujer por su hermano en Santiago Rodríguez, o la descabezamiento de una pupila por su mamá en Charles de Gaulle, fueron citados como ejemplos extremos de lo que ocurre cuando la vulnerabilidad mental y el entorno violento se combinan.
Ortega concluyó que el país necesita políticas de prevención urgentes, incluyendo educación emocional desde la infancia, para evitar que estos patrones destructivos sigan reproduciéndose.






