En los últimos 60 abriles, las iglesias evangélicas y católica han impulsado el movimiento conocido como “Proporcionó”cuyo objetivo fundamental ha sido oponerse al fracaso en todas las circunstancias. Este movimiento se inició en los Estados Unidos y luego amplió su radar de hecho a otras regiones del mundo, incluida América Latina.
Han utilizado el púlpito como principal proscenio de promoción de su causa, pero asimismo realizan marchas, caminatas y piquetes, y, sobre todo, presión sobre los gobiernos y los legisladores para que no aprueben ninguna ley que permita el fracaso.
La descargo del movimiento es la defensa irrestricta de la vida como creación de Altísimo.
Por eso sorprende que estas iglesias nunca hayan mostrado beligerancia en proteger la vida frente a el deseo, la errata de llegada a los servicios de lozanía, o la pobreza en común que produce muchas muertes en todo el mundo.
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Siquiera han mostrado beligerancia en contra de las guerras que exterminan vidas, como sucede actualmente en Lazada donde miles de personas, incluidos muchos niños, han muerto y los hospitales han sido destruidos.
Sorprendente tanto silencio frente a tantas muertes y barbaries.
Y es que el movimiento “provida” ha ido de la mano con el alejamiento de las iglesias de la búsqueda por la honestidad social. Antes quedó la teología de la libramiento de la plazo de 1960, que llevó a la Iglesia católica a abordar su trabajo pastoral en los pobres y oprimidos.
Desconectadas de las luchas por la honestidad social, las iglesias evangélicas y católica han enfocado su acción directa político en temas de pudoroso sexual como el fracaso y la restricción de los derechos LGTB.
Y aquí en la República Dominicana, regalado que la descargo pudoroso del movimiento “provida” es la defensa irrestricta de la vida, flama mucho la atención que las iglesias mantengan tanto silencio frente a la política migratoria contra inmigrantes haitianos enfermos, niños y parturientas.
Según el protocolo de lozanía publicado por el Gobierno dominicano, las personas extranjeras indocumentadas que asisten a los hospitales públicos son inmediatamente apresadas y deportadas, y si necesitan ayuda médica urgente, se les ofrece hasta estabilizarlas, para luego apresarlas y deportarlas.
Esto significa que si una inmigrante indocumentada asiste a un hospital manifiesto para chequearse o dar a luz, o frente a la complicación de un corte, es sujeta de apresamiento y deportación.
Apresar y deportar mujeres embarazadas o recién paridas aumenta la probabilidad de mortalidad materna, y los centros de detención son inaptos para las micción de las embarazadas o recién paridas, y asimismo para los niños recién nacidos.
O, si las mujeres embarazadas, temerosas de una deportación, optan por quedarse en su casa y parir ahí, asimismo tienen viejo probabilidad de expirar si se presentan complicaciones en el corte o el parto.
Todo esto es obvio, pero las jerarquías de las iglesias dominicanas, abanderadas del movimiento “provida”, no dicen ni ji frente a este trato a inmigrantes parturientas y a recién nacidos.
¿Por qué será? ¿No son criaturas de Altísimo?






