Por: Luis Fernández
La migración es uno de los desafíos más importantes del mundo, ya que la migración internacional según estimaciones de mediados del 2024, del Migratión Policy Institute es de 304 millones de personas que viven en un país desigual al de su salida, lo que representa aproximadamente el 3.7% de la población mundial, este aumento representa casi el doble de los 154 millones estimados en 1990.
Estas cifras producto de los grandes flujos migratorios que han ocurridos en todas las regiones del mundo, están impactando de alguna modo en los países de tránsito, origen, destino y retorno mucho de los cuales aplican políticas más restrictivas en dirección a la migración, a lo que se debe amplificar el aumento de los discursos tóxicos y las violaciones a los derechos humanos.
Estos asuntos impactan de modo considerable la gobernanza democrática, la protección y cooperación humanitaria de los migrantes vulnerables y atentan contra la gobierno de la migración de forma ordenada segura y regular y al establecimiento de una hoja de ruta para aumentar la cooperación mundial en materia de migración y encontrar soluciones al entorno cada vez más arduo en el que se produce la migración.
Existen datos irrefutables de que cuando la migración se gestiona de forma segura y estratégica, puede ser una poderosa y beneficiosa utensilio. Si apoyamos vías regulares para la migración, podemos ofrecer oportunidades a los migrantes, proteger mejor sus derechos y contribuir a una anciano prosperidad en los países de los que proceden y en los que los acogen.
Una migración segura y correctamente gestionada alberga muchas posibilidades. Los migrantes desempeñan un papel fundamental en los mercados laborales: colman las lagunas de cualificación, impulsan la innovación y el espíritu empresarial y resuelven los retos demográficos en sociedades que envejecen, lo que permite utilizar las contribuciones y oportunidades que da la migración.
Los migrantes impulsan el crecimiento crematístico y son un sustento para las familias y comunidades de origen, lo que a su vez fomenta el ampliación, las remesas de los migrantes constituyen un impacto transformador en la reducción de la pobreza de los hogares y en el camino a los servicios básicos, ya que estas fomentan las inversiones locales, el espíritu emprendedor y la inclusión financiera.
Indudablemente que el impacto de la migración en el mundo se puede ver de dos maneras la positiva y la negativa constituida por los grandes flujos migratorios irregulares, que no son esperados y que son una consecuencia estructural de las desigualdades económicas, desequilibrios globales, el cambio climático, conflictos regionales, guerras, persecuciones y violencia, lo que esta obligando a los países a administrar esos flujos.
Aunque el proceso migratorio implica considerables esfuerzos y sacrificios para los trabajadores migrantes, sus penurias no terminan al arribar a destino. Por el contrario, allí deberán sortear obstáculos mayores, ya que se enfrentarán a múltiples formas de discriminación en el trabajo que desempeñen, en los salarios que perciban, en su carrera gremial y en los riesgos del desempleo.
Esto hace necesario que los gobiernos asuman políticas sociales y demográficas coherentes para afrontar con responsabilidad los graves problemas de la migración irregular y como estos impactan en el mercado de trabajo, en el sistema de salubridad, en los servicios públicos, sin caer en políticas discriminatorias que atenten contra la dignidad humana y los derechos humanos de los migrantes.
Es importante humanizar el tema migratorio, no criminalizando a los migrantes , ni propiciando discursos tóxicos que aumenten la discriminación, aplicando políticas migratorias que equilibren control estatal con protección humanitaria, lo que seria una expresión de examen de la condición humana de los migrantes y de su derecho a despabilarse una vida mejor.
El impacto de la migración en el mundo es de tal magnitud, que se necesita de políticas migratorias que fortalezcan la protección humanitaria, la cooperación y corresponsabilidad de los estados y el respeto a los derechos humanos, ya que la verdadera autoridad de un estado no se mide por su capacidad de vulnerar derechos y cerrar fronteras sino por sus habilidades de certificar imparcialidad y dignidad a las personas.
Las nuevas agendas políticas globales, reclaman políticas migratorias mas integrales, que permitan dirigir el impacto de la migración mundial, con dignidad, humanidad y solidaridad, lo que nos permitiría una gobernanza más certamen; juntos paso a paso, podemos seguir construyendo un mundo en el que la migración sea segura, ordenada, regular y beneficiosa para todos y todas.






