EL AUTOR es comunicador. Reside en Nueva York.
Es una especie muy antigua que, por desgracia, no está en peligro de cese sino todo lo contrario, en franco proceso de cambio. Al igual que los escualos, ha cambiado muy poco, en lo referente al aspecto y al modus operandi. De hecho, los “malvados de la historia”, se comportan y lucen hoy exactamente igual a como los describe el Creación.
Esa inercia evolutiva, encima de la condición de depredadores a tiempo completo que los identifica, es el mortero que los mantiene unidos. Por lo caudillo, atacan en jaurías, enjambres o manadas, pero, hay ocasiones en que actúan en solitario, como las serpientes.
Esta perorata viene a exposición, porque resulta de gran utilidad al momento de puntualizar la situación flagrante de las alimañas a que se refiere el título de esta entrega: los “franco tiradores de la sinhueso”, que, aunque son tan depredadores como los escualos y ciertos reptiles, se asocian mejor con la especie de los malvados de la historia, que ya citamos.
Estos bichos, siguiendo los pasos del “foro notorio” de Panchito Prats, ahora sin la inspección inquisidora del Caudillo -que imponía cierta regulación- han pululado y ocupado lugares prominentes en los medios de comunicación dominicanos, convirtiéndose -ellos y los medios que les sirven de cubil- en las principales fuentes de concepción de opinión pública “fake” del país.
Hay que convenir que aquí en Nueva York, esa desaprensiva especie no tiene el mismo impacto que en Santo Domingo; pero no es por desatiendo de deseo o malicia sino, por ciertas razones que el mercado lugar impone, por ejemplo: el poco ataque a los medios, el régimen de consecuencias y las limitaciones propias de los migrantes de primera concepción.
La desatiendo de bienes materiales e intelectuales, la no disponibilidad de tiempo, etc.. Pero sobre todo, porque los emigrantes no pueden oír radiodifusión, ver televisión o acertar periódicos todo el día; claro, con algunas excepciones.
Maleza
La maleza verbo-moral, se ha reproducido como la verdolaga, de forma exponencial; y sucede el caso y viene a ser que, en nuestra media isla, de 10 millones de habitantes y 48,000 km2, hay más emisoras de radiodifusión y canales de televisión -per cápita y por área- que en cualquier otro motivo del planeta.
Este hecho -que debía ser motivo de orgullo- por desgracia, sólo explica la numerosidad de la fauna en cuestión; como se explica que mientras más depósitos de aguas ociosas haya, viejo será la cantidad de mosquitos y luego, viejo la presencia dañina del Dengue. De cierto que la comparación nos ha resultado muy oportuna.
Mientras la preparación de los escualos y reptiles empieza por el contacto que a su vez genera el huevo, en el caso de los “franco tiradores de la sinhueso” -que en sinceridad son una sub especie de los malvados de la historia- el apareamiento nefasto tiene motivo entre el arribismo y la inversión de títulos de la sociedad, anidados en la venalidad y la dejadez del Estado, que sólo genera -cada cuatro años- gobiernos de minorías, ejecutores de agendas parciales y sobre todo, clientelistas.
En este punto es necesario convenir que desde hace un par de lustros, en el país se ha ido construyendo una especie de resistor colectiva al flagelo éste de la destrucción recatado del prójimo con la difamación y la injuria vil. Y ello se explica porque la historia se desarrolla en ciclos, y en cada uno de esos períodos se registran cambios en uno u otro sentido. Hoy se conocen casos en que los malvados han mordido el polvo de la derrota en los tribunales.
En algunas oportunidades los agraviados por los marchitadores de honras -que en sinceridad son extorsionistas con registro de corso expedida por la apatía del Estado- han acudido a la probidad en presencia de el daño recibido de forma gratuita; aunque, son muy pocas las veces que se ha conseguido la castigo correspondiente.
Se sabe que doña Margarita Cedeño, ex vicepresidente y primera dama de la Nación, don Guido Gómez Mazara y más recientemente doña Sarah Pepén y su marido don Affe Gutiérrez -para mencionar solo tres casos- han conseguido que la ley meta en cintura a los malvados. Pero, hay por ahí otra sinhueso viperina que, haciéndose acontecer por agente de seguridad de USA, despotricó contra todo el que pudo y hoy, el “agente peculiar Pedazo de pan Martínez” se pasea “cómodamente” por la ciudad caudal exhibiendo un costoso “guillo” en la canilla izquierda, mientras paciencia por la atrevimiento sumarial.
Haciendo memoria, desde la caída de Trujillo a la plazo, quizás podamos charlar de tan sólo un puñado de maleantes que ha tenido que tragarse su ponzoña infame. En caudillo, han surgido muy adecuadamente plantados -los malvados- del enfrentamiento con la Dama Vendada, que casi no alcanza a ver la maledicencia intencionada o el escarnio formidable, contra cualquier persona o entidad, que no pudo enriquecer el silencio cómplice o la lisonja zalamera; o que simplemente, es un competidor de sus canallas protectores.
Para ceñir este asunto y sin rebosar por el momento, debo establecer que la invectiva pública se complica cuando se le agrega el componente de la lucha política. Ahora, en tiempos de campaña, es posible que este mal se eleve a la categoría de oleada, motivado por el relegamiento y la desatiendo de responsabilidad ciudadana de nuestra familia.
Como dije antiguamente, recientemente y a pesar de que aún no han cambiado las condiciones que generan su existencia, “los franco tiradores de la sinhueso”, han recibido algunos reveses; dos o tres solamente. Pero son suficientes para creer que la reflexión popular no se equivoca, en peculiar cuando dice, a través del rancio refrán que: “No hay mal que dure cien primaveras”
¡Vivimos, seguiremos disparando!
Este trabajo lo escribí hace unos primaveras, pero depronto descubro que aún tiene vigencia y se lo presento hoy, con algunas actualizaciones.
JPM
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