
Casi 150 empleados de la National Science Foundation (NSF) enviaron un urgente carta de disidencia al Congreso el martes, advirtiendo que las recientes “acciones” políticamente motivadas y legalmente cuestionables de la sucursal Trump amenazan con desmantelar la “agencia científica de renombre mundial” independiente.
La mayoría de los empleados de NSF firmaron la carta de forma anónima, con solo Jesús Soriano, el presidente de su sindicato particular (AFGE Tópico 3403), revelando públicamente su nombre. Dirigido al Representante Zoe Lofgren (D-Calif.), Miembro de clasificación del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes, la carta insistió en que el Congreso interviene para detener los cortaduras presupuestarios pronunciados, los disparos de masas y las terminaciones de subvenciones, la retención de miles de millones en fondos asignados, presuntamente referencias de renuncias y el evicativas repentinas de NSF de sus sedes planificados para el próximo año.
Quizás lo más inquietante, la carta reveló “un proceso de revisión secundaria encubierto e ideológicamente impulsado por los nombrados políticos no calificados” que ahora supuestamente “interfiere con el sistema de revisión verificado basado en el mérito” que históricamente ha convertido a NSF en una agencia de ciencias líder y confiable. Soriano advirtió encima que “los científicos, los funcionarios del software y el personal” han sido “dirigidos a hacer su trabajo con integridad” en lo que la carta advirtió fue “una dietario más amplia para desmantelar salvaguardas institucionales, imponer la desmagogado en las decisiones de financiación de la investigación y socavar la ciencia”.
En un conferencia de prensa Con Lofgren el miércoles, el presidente doméstico de AFGE, Everett Kelley, respaldó a los trabajadores de NSF y le recordó al Congreso que su supervisión de la rama ejecutiva “no es opcional”.
Al tomar la pelea, Lofgren prometió hacer “todo” que ella “puede” para proteger a la agencia y a toda la empresa científica de los Estados Unidos.
Todavía prometió proteger a Soriano de cualquier represalia, ya que algunos trabajadores federales, incluidos los trabajadores de NSF, alegaron que ya se han enfrentado a represalias, lo que requiere su anonimato para platicar públicamente. Lofgren criticó la “profunda vergüenza” de la sucursal Trump creando una civilización de miedo que impregna NSF, señalando que todas las declaraciones “horribles” en la carta son “todas verdaderas”, pero presentadas como una queja de denunciantes como si compartieran secretos.





