
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Descendieron a la agitación esta semana a posteriori de que la secretaria de sanidad y el entusiasta abogado antivaccino Robert F. Kennedy Jr. derrocara a la directora de la agencia, Susan Monarez, quien hace solo unas semanas fue confirmado por el Senado y se ganó la alabanza de Kennedy por sus “credenciales científicas inesperables”.
Parece que esas habilidades científicas son lo que llevó a su rápida caída. Desde que el Unidad de Salubridad y Servicios Humanos anunció el miércoles por la indeterminación que “Susan Monarez ya no es directora” de los CDC, los informes de los medios han revelado que su aniquilación forzada fue sobre su negativa a doblarse a la memorándum anti-ciencia anti-ciencia anti-ciencia de Kennedy.
La expulsión parecía ser un punto de ruptura para la agencia en genérico, que nunca se ha recuperado completamente del sabido que recibió en el apogeo de la pandemia Covid-19. En su posición debilitada, la agencia ha sufrido una avalancha de más críticas, vilipendios y información errónea de Kennedy y la suministro Trump, que además entregó cortaduras brutales, reduciendo significativamente la fuerza sindical de los CDC, cerrando los programas de sanidad vitales y los pescadores de otros. A principios de este mes, un hombre armado, deformado por información errónea de las vacunas, abrió fuego en el campus de los CDC, acumulando sus edificios con cientos de balas, matando a un oficial de policía almacén y traumatizando al personal de la agencia.
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