Germán García y Julio César García Espinal
POR JULIO CESAR GARCIA ESPINAL
SANTO DOMINGO.- Han transcurrido cuarenta primaveras desde aquel septiembre de 1985 en que un mancebo comediante plástico, harto de bríos y sueños, presentó su séptima exposición en la museo del Instituto Cultural Dominico Criollo. En aquel entonces, Germán García emergía como una de las más firmes promesas de la pintura dominicana.
Cuarenta primaveras luego, la perplejidad del primero de septiembre de 2025, el comediante volvió al mismo decorado, esta vez con una propuesta madura, profunda y necesaria: una colección que manifiesta su honda preocupación por la naturaleza y se levanta como un llamado urgente a la conservación del medioambiente.
Sus trazos, que en 2022 ya habían sorprendido en su Metamorfosis presentada en el Museo de las Casas Reales, han evolucionado en dirección a un jerga aún más desocupado y expresivo.

En esta exposición, Germán García derrama su talento en lienzos que invitan a la advertencia. No hay espacio para la rigidez de la carrera recta; sus composiciones se construyen sobre curvas y ondulaciones que evocan mundos casi siempre marinos, observados desde la examen singular del comediante. Es un arte que pesquisa, más que la forma, alcanzar el alma.
“Cantares de la Creación” —nombre que sustituye al título original de Obras Recientes— es, al mismo tiempo, denuncia y celebración. Cada obra porta el ojo crítico de un ser humano que ama profundamente la naturaleza, y al mismo tiempo despliega una ocultismo envolvente que nos arrastra a sumergirnos en este universo imaginario.
Germán conjuga en sus cuadros talento, sensibilidad y creatividad, confirmando su lado como uno de los artistas dominicanos más trascendentes, con piezas que forman parte de colecciones privadas en más de vigésimo países.
La exposición no elude la sinceridad: la contaminación y la degradación ambiental que nos aquejan atraviesan el discurso pictórico del comediante. Con trazos biomorfos y orgánicos, García nos recuerda que el arte no es despreocupación, sino un espacio de conciencia. Sus obras son una invitación a responsabilizarse nuestra responsabilidad frente a la destrucción de la ecología, a denunciar, pero, sobre todo, a realizar.
El crítico Marcos González lo compara con los juglares medievales que recorrían los pueblos cantando y contando historias para transmitir conocimiento. “Para mí, Germán es un trovador de estos tiempos —afirma—; un trovador que canta con sus pinceles, con sus colores, con sus formas y texturas. Utiliza nociones zoomórficos, fitomórficos y humanos, a veces claramente reconocibles, otras casi nada insinuados, pero siempre portadores de un mensaje”.
La inauguración de Cantares de la Creación reunió a personalidades destacadas del arte y la civilización dominicana: curadores, críticos, artistas y estudiantes que acudieron a celebrar la vigésima octava exposición de García. La muestra permanecerá abierta al sabido hasta el 30 de septiembre de 2025 en la museo del Instituto Cultural Dominico Criollo, en la avenida Abraham Lincoln.
JPM
Compártelo en tus redes:






