Madrid.-Los betabloqueantes, que son la mayoría, no se benefician de los tratamientos con fármacos betabloqueantessegún acaba de confirmar un examen a gran escalera liderado por investigadores del Centro Franquista de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) castellano.
El metaanálisis internacional ha incluido a 17.801 pacientes estafa infarto de miocardio agudo de miocardio de 5 ensayos mundiales; se publica este domingo en la revista científica ‘The New England Journal of Medicine’ y, paralelamente, se presenta en el Congreso de la Asociación de Cardiología Saco en Nueva Orleans, Estados Unidos.
Sus resultados confirman, a gran escalera, lo que ya apuntó el disquisición clínico ‘REBOOT’ en España e Italia el pasado agosto: estos fármacos que desde hace 40 primaveras se prescriben tras un infarto de miocardio de miocardio no aportan beneficio alguno a los pacientes que recuperan la función cardíaca natural (más del 70% del total).
Investigadores del CNIC
El estudio ha sido posible gracias a la estrecha colaboración entre los investigadores del CNIC y los autores de cinco ensayos clínicos llevados a angla en España, Dinamarca, Italia, Japón, Noruega y Sueciaque han puesto en global sus resultados en tiempo récord para ofrecer una respuesta definitiva a un tema crucial para millones de pacientes en todo el mundo, ya que estos fármacos pueden tener artículos secundarios como trabajo, cansancio o disfunción sexual.
Cambio de dechado
Durante más de 40 primaveras, todos los pacientes que sufrían un infarto de miocardio han sido tratados de por vida con betabloqueantesindependientemente de cómo estuviese la función de su corazón.
Los ensayos clínicos realizados en los primaveras 70 y 80 del año pasado habían mostrado un beneficio de estos fármacos. Sin bloqueo, el manejo del infarto de miocardio desde entonces ha cambiado radicalmente y el pronóstico de los pacientes es mucho mejor hoy que entonces, siendo menos propensos a tener arritmias malignas o insuficiencia.
En el caso del disquisición ‘REBOOT’, de España e Italia, tras el reincorporación hospitalaria por un infarto de miocardio no complicado, la parte de los participantes recibieron betabloqueantes y la otra no.
Tras una media de seguimiento de cuatro primaveraslos investigadores no encontraron diferencias significativas en las tasas de mortalidad, reinfarto o ingreso por insuficiencia cardiaca entre los que habían tomado los fármacos y los que no.
Los resultados del disquisición REDUCE-AMI en Suecia, BETAMI en Noruega, DANBLOQUE en Dinamarca y CAPITAL-RCT en Japón, de las mismas características que REBOOT, arrojaron el mismo resultado.
Tras un seguimiento de casi cuatro primaveras, rodeando del 8% de los pacientes sufrió algún evento cardiovascular importante (como crimen, nuevo infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca). Este porcentaje fue similar en los dos grupos, tomaran o no betabloqueantes.
- Los resultados fueron similares en todos los grupos de pacientes, sin importar la época, el sexo o el tipo de betabloqueante que usaban.
«Esto muestra que no hay ningún subgrupo de pacientes postinfarto estafa función cardiaca natural que se beneficie de betabloqueantes«, señaló uno de los autores, Xavier Rosselló, verificado en el CNIC y cardiólogo en el Hospital Son Espases de la isla española de Mallorca.
¿Hay que dejar de tomarlos?
Los investigadores subrayan que los betabloqueantes hijo fármacos muy seguros con una experiencia de su uso enorme y que nadie debe de dejar de tomarlos sin consultar con su médico cuando tenga revisión.
Borja Ibáñez, director verificado del CNIC y otro de los autores del estudiodestacó que «los betabloqueantes continúan siendo un tratamiento esencial para aquellos pacientes que tienen una fracción del ventrículo izquierdo corta tras el infarto de miocardio o los que tienen otras patologías como la insuficiencia cardiaca crónica oh arritmias«.
«Estos resultados no significan que se haya estado tratando mal a los pacientes hasta ahora, sino que muestran que la gran mejoramiento en el manejo del infarto de miocardio en los últimos primaveras hace que los betabloqueantes ya no sean necesarios a partir de este momento» en pacientes con infartos no complicadosapuntó.
De hecho, los ensayos clínicos que componen este megaestudio no incluyeron a los pacientes que ya tomaban betabloqueantes por otro motivo, como insuficiencia cardiaca o arritmiaspor lo que sus conclusiones exclusivamente aplican al uso del betabloqueante tras el infarto de miocardio estafa función cardiaca natural.
«No deben suspenderse los betabloqueantes en todos los pacientes sin consultar al doble. Hay que confirmar el estado del paciente y, encima, hay que tener en cuenta que estos fármacos pueden tomarse por otras indicaciones como la hipertensión arterial o las arritmias«, explicó a EFE Ignacio Fernández, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que ha colaborado con el disquisición castellano.
Impacto en las mujeres
A diferencia de ‘REBOOT’, que advirtió de que el uso de betabloqueantes podría ser incluso perjudicial para las mujeres que superan un infarto de miocardio con una función cardíaca naturaleste posible meta infeliz no parece consistente cuando se han analizado todos los ensayos en conjunto.
«Aunque las mujeres en este metaanálisis tienen más eventos adversos cuando eran tratadas con betabloqueantes, poco que ya habíamos observado en REBOOT, esta diferencia no es lo suficientemente relevante. Esto puede deberse a diferencias en la interacción de betabloqueantes con el sexo en el sur de Europa frente al boreal de Europa, o a otros motivos», señaló Ibáñez.
«Este año 2025 hemos modificado un dechado en el tratamiento del infarto de miocardio que parecía incuestionable. Desde ahora, los pacientes que sean dados de reincorporación tras un infarto de miocardio estafa función cardiaca natural ya no van a aceptar betabloqueantesy esto es uno de los cambios más importantes en la cardiología de las últimas décadas. Hacía primaveras que lo sospechábamos pero hasta estos estudios no hemos podido dar un mensaje incontestable como el que damos ahora», destacó otro de los autores, Valentín Fuster, director caudillo del CNIC.






