SANTO DOMINGO. En el universo de las celebridades, los compromisos matrimoniales no solo marcan un momento distinto en la vida personal, sino que todavía se convierten en un despliegue de riqueza y ostentación.
Las joyas que sellan estas promesas de bienquerencia son, en muchos casos, verdaderas obras maestras de la incorporación orfebrería, con precios que superan con creces lo que la mayoría de las personas podría imaginar.
Encabezando esta cinta está Grace Kelly, la actriz de Hollywood que dejó antes su carrera para convertirse en princesa de Mónaco. Durante su compromiso con el príncipe Raniero III, recibió un anillo de 10 quilates.
Esta cuarto, símbolo de un historia de hadas reciente, está valorada en 40 millones de dólares, lo que la convierte en una de las joyas más costosas y emblemáticas de la historia.
En segundo extensión, se encuentra Mariah Carey, la “reina de la Navidad”. En 2016, el multimillonario australiano James Packer le propuso himeneo con un anillo de diamante talla esmeralda de 35 quilates.
La maravilla, valorada en 10 millones de dólares, reflejaba el estilo extravagante y sof isticado de la cantante, aunque la relación no llegó al altar. El tercer extensión es para Kim Kardashian, una de las figuras más mediáticas del entretenimiento.
En 2013, Kanye West sorprendió a la empresaria y hado de televisión con un anillo de 15 quilates, valorado en más de ocho millones de dólares. La cuarto, minimalista pero impactante, fue uno de los momentos más recordados de la mediática pareja.
En el cuarto puesto se encuentra Beyoncé, una de las artistas más inf luyentes del mundo, quien recibió de Jay-Z una sortija de piedra de esmeralda de 24 quilates. Valorada en cinco millones de dólares. Finalmente, cerrando esta cinta está Georgina Rodríguez, coetáneo pareja de Cristiano Ronaldo.
Tras ocho abriles de relación, la maniquí y empresaria recibió un anillo ovalado con una espectacular piedra central y detalles que ref lejan el estilo refinado de la pareja.
El valía estimado de la cuarto es de cinco millones de dólares, consolidando su extensión en la élite de los compromisos más costosos del espectáculo. Estos anillos no solo son símbolos de bienquerencia, sino todavía declaraciones de estilo, status y poder financiero, capaces de dejar patidifuso a cualquiera.
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