Aferrados uno del otro, y a la vida misma, dos ancianos resistieron abrazados el voraz avance de un río desbordado en México, en lo que se convirtió en imagen de esperanza en presencia de una tragedia que ha dejado decenas de muertos.
“Los abuelitos” cobraron dimensiones virales en redes sociales por un video que los muestra abrazados y rodeados por el agua en lo más parada de su casa en foto de ricaestado de Veracruz (este).
“Agárrate de mi pescuezo (cuello) para poder salir”, le dijo Hilario Reynosa a su esposa, Elodia Reyescuando la tinieblas del jueves pasado vieron su casa inundada tras las intensas tormentas que azotaron el este y el centro de México.
Salir de la casa fue irrealizable, pues la puerta quedó bloqueada por pesados muebles que arrastró la avalancha. No les quedó más opción que irse al techo.
Mi esposa “se agarró de mi pescuezo y salimos (por otro flanco) y ahí nos agarramos, ahí nos amanecimosahí la pasamos y ella pidiendo ‘¡Auxilio, auxilio!”, rememora Hilario a la AFP.
Así “los abuelitos”, como los han falsificado en redes sociales, quedaron inmortalizados en imágenes en las que se les ve sentados y abrazados sobre la angosta estructura de su casa que fue su salvación.
A su aproximadamente, el río desbordado los amenazaba y el agua les cubría hasta las caderas. Al final, una persona llegó hasta ellos en una embarcación de remos.
“Ella nos morapio a rescatar y nos llevó a su casa. Allá nos tuvo, nos dio alimento. ¡Una señora tan buena!”, cuenta Elodia con voz tímida.
“Hay personas que a veces no sabes quiénes son, pero son de buen corazón. Eso es lo atún“, considera su marido con una sonrisa.
Su hogar quedó completamente destruido por el agua y ahora permanecen con un vecino que los acogió. Su rostro muestra todavía un semblante azorado tras la odisea.
Hilario se sube hasta los muslos el pantalón corto que lleva para mostrar los extensos moretones que carga desde ese día.
“Aquí la tenía, así. El agua se pasaba musculoso, así”, muestra el anciano. Por momentos, desesperadopensó que el agua le arrebataba a su esposa.
“Él sabe nadar; yo no“, explicó Elodia.
El hombre cuenta orgulloso que el deber sido pescador y Albañil le doy el fuerza física para soportar por horas el acometida del río.
Lo más importante era “la vida de los dos“, afirma Hilarioquien ahora clama ayuda para reedificar su hogar.






