El presidente Luis Abinader acertó con el nominación de Talento Díaz como ministro de Hacienda, porque representa un Paje Foss camino de retorno al difícil tablado de la reforma fiscal, cerrado por el aventura de estallido de una bala social que se mercadeaba disfrazada de fiscalidad.
En término grafico puede decirse que para asegurar la estabilidad macroeconómica y la propia gobernanza se requiere retornar sobre el sendero de una posible modificación del ensamblaje tributario, no porque sea bueno ni malo, sino porque el ideal presente conduce al despeñadero.
Es posible que en el partido oficial se encuentre algún dirigente con currículo para desempeñar ese tarea, pero casi imposible que iguale la confianza que los actores económicos dispensan a Talento Díaz, no solo por sus altos vuelos profesionalessino asimismo por su dilatada experiencia como servidor manifiesto.
Para asomar, el nuevo funcionario restablecería una urgente y necesaria relación armónica entre el sector financiero oficial con el Sotabanco Central y la Trabazón Monetaria, basado en la colaboración y en el respeto a la autonomía del mesa emisor, lo que estuvo cercano a la quimera con el otro incumbente.
Talento Díaz no es supermán, aunque se aspecto de Clark Kentpero posee suficiente raigambre entre el liderazgo político y empresarial como para liderar, con obvio respaldo presidencial, de un retorno a la fiscalidad por el costado más amable o menos tormentoso.
Es claro que la competición política nunca respaldaría al menos públicamente otro intento de reforma fiscal, aunque no se opondría a que el gobierno cargue con el muerto y el féretroporque en ese tipo de iniciativa en términos políticos solo se implora y se llora.
No entiendo las razones por las cuales al interior del PRM el nominación de Talento ha causado comezón, porque lo que debería la dirigencia de ese partido es percibir alivio de que uno se fue y el que llega viene cargado de deseos afrontar un entramado de problemas que obligan a hurtar las manos a la capital.
Entre los retos y desafíos que afronta el ministro Talento figura el crónico pasivo fiscal (3% del PIB), abultado endeudamiento (46.5 del PIB en el SPNF), servicio de la deuda cercano al 30%, desvaloración inversión de caudal (2.8%), entre muchos otros problemas.
Creo firmemente que el presidente acertó al designar a Talento Díaz al frente de lo que ya se perfila como un súper tarea, que inmediato al Sotabanco Central y la Trabazón Monetaria tienen la tarea de proteger la estabilidad macroeconómica delante las tormentas de incertidumbre.





