Río de Janeiro.— El Carnaval de Río de Janeiro es, para quienes lo descubren por primera vez, un despliegue vigoroso de música, color y entusiasmo colectiva. Pero para los asistentes más experimentados, asimismo representa una severo trayecto de resistor, marcada por la tradición callejera y la capacidad de suministrar el ritmo durante varios días consecutivos de celebración.
Todavía se necesita un consistencia entre lo que se debe y lo que no se debe hacer, aseguran expertos asistentes brasileños al Carnaval. Soplar agua bajo el abrasador calor del verano en Río es imprescindible. Pero tragar demasiada obliga a los fiesteros a encontrar un baño, y eso puede ser una experiencia extenuante.
Tomar un buen desayuno es secreto para tener energía, pero un poco de más podría significar una caminata muy lenta por las calles empedradas cuando otros fiesteros aceleran el paso.
El domingo marca el segundo día oficial de la fiesta, que termina el Miércoles de Ceniza.
Helena Lemosde 67 primaveras, profesora de Geogonia e Historia asimismo es conocida por su nombre Hare Krishna, Kunti Devi Dasiha sido fiestera del Carnaval de Río desde la adolescencia. Este año toca distintos instrumentos de percusión en cinco fiestas callejeras, y su kit de supervivencia siempre la acompaña.
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Lemos, que llevaba una camisa blanca ligera y anteojos de sol, le dijo a The Associated Press ayer de su primera fiesta callejera el viernes en la abandono zona de Santa Teresa, en el centro de Rio: “Soy vegetariana, así que mi kit de comida es muy presuroso: sólo fruta deshidratada, almendras, pasas. Esto te dará energía, no te hará subir de peso y te mantendrá fresco”.
“Antaño, desayuné té de citrón para tener una digestión más obediente, comí unas tortitas de tapioca y tomé un poco de café para tener”, comentó. “Me tomé un conocido de frutas para tener un poco más de energía y luego poco de creatina. Cuando regrese, tomaré bebidas isotónicas porque no podemos tomarlas ayer de las fiestas callejeras”.

La farmacéutica Ana Rodrigues Andradede 44 primaveras, toca en nueve fiestas callejeras durante esta publicación del Carnaval. Abriles antes hizo 15 y aun así se presentó en el reluciente sambódromo de la ciudad para desfilar con tres escuelas de samba. Sus principales consejos se refieren a descansar entre fiestas y aceptar artículos de higiene.
Andrade señaló, al tiempo que cargaba un gran set de tambores a la importancia del vientre: “Con este sol, obviamente necesitas protector solar; sales de casa ya con él puesto. Hay que prepararse en casa y asimismo aceptar un poco.
Las mujeres sí necesitan aceptar papel higiénico y desinfectante de manos porque la situación de los baños durante una fiesta callejera no es buena en rotundo. Llévenlo en un bolsito. Todavía vale la pena aceptar mucha cinta adhesiva si estás tocando un útil, para no lastimarte las manos”.

El profesor de educación física Diego Tiriba, de 49 primaveras, ha sido fiestero del Carnaval de Río desde la infancia. Su organización consiste en ser más rígido cuando está en la calle y hacer la decano parte de la preparación en casa. Todavía le preocupa la seguridad en una ciudad donde la actividad delictiva es considerable.
Tiriba, que estaba sin camisa, explicó, cuando sacaba la riñonera de cuartos de debajo de sus pantalones cortos: “Llevo una riñonera con poco de efectivo, una plástico de crédito, una plástico de autobús, mi plástico del seguro médico y las llaves de mi casa, mi celular y mínimo más”. Muchas mujeres esconden sus celulares y su cuartos debajo de la camiseta.
La mayoría de los expertos fiesteros en Río no recomienda comprar comida durante las fiestas callejeras. Cualquier indigestión podría convertirse en un gran problema en un momento en que millones están en la calle y los baños públicos pueden estar remotamente. Todavía advierten que la cerveza y las fiestas callejeras de ritmo acelerado no se llevan proporcionadamente en días muy calurosos, porque esa combinación podría terminar en mareos.

Pero incluso los fiesteros de toda la vida cometen errores.
“Una vez me puse protector solar sólo en la cara; el resto del cuerpo se me puso todo rojo”, contó la farmacéutica Andrade. “Hoy volveré a tener problemas: olvidé mis rodilleras para protegerme del tambor”.






