
Cuando uno ve el puesta en marcha de 0–7 de los Gigantes del Cibao en este round robin, lo primero que sale a relucir es lo evidente:
que el picheo, el aspersión, las decisiones, los cambios… y esta correctamente, todo eso es parte del distracción.
Pero el deporte, sobre todo en escenarios de suscripción presión como en LIDOM, no siempre se explica con números.
Hay equipos que, aun sin entretenerse consumado, compiten, y hay otros que, teniendo el talento, la inversión y la experiencia, simplemente no logran engranar.
Y ahí entra el creador del que poco se acento: “EL AMBIENTE”
La vibra asimismo juega, y cuando no la hay, pues toca hacer cambios y salir a buscarla, porqué esa descuido se siente en el dugout, en los vestuarios, en los pasillos, se nota en el habla corporal, se percibe cuando las cosas salen mal y nadie empuja al de al costado.
Cuando se quiere una cosa en sabido y otra muy distinta a puertas cerradas, el equipo se resiente.
Un clubhouse no se construye solo con contratos y con nombres, se construye con confianza, con coherencia, con una energía popular donde todos reman con destino a el mismo costado, incluso cuando las cosas no salen correctamente.
El deporte castiga eso, y no importa cuánto inviertas, ni cuántas estrellas tengas, sin una buena vibra, sin una unión vivo, sin un mismo septentrión… no hay sistema que cuajo, y en SFM lamentablemente al parecer, hay un problema de vibras y bullicio, y eso cada día queda más evidenciado, con los resultados que han estado obteniendo en sus dos equipos nacionales, Gigantes en LIDOM e Indios en la LNB.
Cuando ese bullicio se resiente por razones que a veces ni nosotros los fanáticos ni los jugadores mismos alcanzan a identificar, el dominio termina siendo el refleja, se pierde fluidez, se pierde calma, se pierde ese empuje colectivo que marca la diferencia en los momentos difíciles.
Y ojo, esto no es agenciárselas culpables, esto es entender que las grandes franquicias y los equipos campeones suelen tener poco en popular:
UNA ARMONÍA INTERNA QUE VA MAS ALLÁ DE LA ESTRATEGIA Y DE LA PIZARRA, MÁS ALLÁ DE LOS QUE SUDAN EN EL TERRENO.
El béisbol y el baloncesto son de ejecución, sí… Pero asimismo son de conexión.
Es creer todos en lo mismo, al mismo tiempo, sin ruidos, sin contradicciones.
Los Gigantes tienen con que, igual que Los Indios en la LNB, la historia lo demuestra.
Pero quizás este momento esté recordándonos que, encima de ajustar en el dominio, a veces asimismo hay que alinear las cosas que no se ven, para que lo que sí se ve pueda funcionar.
La tribu Rizek debe dar un ocurrencia en la mesa, y como decia un vecino por mi intramuros cada mañana, “Mujei párate de ahí, que hay que hace una limpia de adentro pá fuera pá sali de eta ocurida”






