
En enero de 2026, el corregidor de Londres hizo una advertencia convincente que ha resonado mucho más allá del Concejo: la inteligencia químico podría desencadenar un “desempleo masivo” en las principales industrias de la caudal a menos que los responsables políticos actúen ahora. Sus palabras tuvieron un contrapeso inesperado: un anuncio de capacitación gratuita en IA y un clan de trabajo dedicado a ayudar a los trabajadores a adaptarse. Esta yuxtaposición capta una tensión que está dando forma al panorama profesional de Europa: miedo y oportunidades encerrados en la misma historia. La ansiedad no se limita a una ciudad. En todo el continente, se están intensificando los debates sobre el impacto de la IA en el empleo. Los visionarios y los críticos pintan cuadros dramáticamente diferentes. Algunos tecnólogos advierten que progresista…
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