El Trastorno por Endeudamiento de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta a numerosos niños, aunque muchas veces no es detectada a tiempo.
Santo Domingo.- El Trastorno por Endeudamiento de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica que afecta a miles de niños y niñas en todo el mundo, y república Dominicana no es la excepción. Sin incautación, muchas veces pasa desapercibido en el hogar, pese a que su impacto se refleja no solo en el desempeño escolar de los menores, sino todavía en su vida socialemocional y llano.
Se tráfico de una sobresalto del neurodesarrollo caracterizada por síntomas como la inatención, la hiperactividad y la impulsividad. Estos síntomas pueden manifestarse de forma distinta según el chico, lo que en ocasiones dificulta su registro temprano.
La Neuropsicólogo clínico Melody Arias explicó a El Día que uno de los rasgos más visibles del TDAH es la condición constante de movimiento, lo que choca con las normas del entorno escolar tradicional.
“En la mayoría de los casos, los niños con TDAH no pueden estar sentados mucho tiempo, no soportan toda la mañana en clase y necesitan estar en constante movimiento”, afirmó la diestro.

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Arias señaló que este comportamiento suele despertar la atención de los docentes, quienes muchas veces se convierten en los primeros en identificar que poco no está aceptablemente.
“Como los niños pasan muchas horas en el colegiolos maestros pueden ver muchas cosas que no ven los padres. Si el colegio da una señal de emergencia, lo ideal es prestar atención”, dijo.
Más allá del movimiento físico, la impulsividad todavía es un signo revelador.
“Es ese chico que te llaman del colegio porque, de repente, pelea, se porta de forma agresiva, y en casa tiene más discusiones. Cuando poco no es como esperaban, reaccionan de forma impulsiva en presencia de aquello que les está frustrando”, puntualizó Arias.

Otro indicio frecuente es el bajo rendimiento escolar, motivado por la incapacidad para apoyar la atención por períodos prolongados. Muchos niños con TDAH tienen dificultades para seguir instrucciones, organizar tareas o completar trabajos escolares, lo que afecta directamente su desempeño purista.
Un diagnosis enredado
Identificar el TDAH no es un proceso simple ni inmediato.
La diestro enfatizó que no existe una prueba única para diagnosticar esta condición, por lo que se requiere una evaluación clínica minuciosa por parte de profesionales en vigor mental.
Uno de los marcos más utilizados es el Manual Diagnosis y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), de la Asociación Saco de Psiquiatría.
“Antaño de los seis primaveras no se debe diagnosticar el TDAH, porque hay niños muy inquietos desde pequeños que, al montar a esa existencia, normalizan su conducta y desarrollan la capacidad de concentración y control”, explicó Arias.
No obstante, advirtió que si se presentan signos llamativos antiguamente de esa existencia, los padres deben averiguar orientación médica.

“El primer paso debe ser resistir al chico al pediatra. Él puede hacer una valoración original y, de ser necesario, referirlo a un diestro en vigor mental”, recomendó. En todos los casos, insistió en que el diagnosis debe ser clínico y realizado por un versado en TDAH.
Terapias y figurantes
Una vez diagnosticado, el tratamiento del TDAH suele ser multimodal, es aseverar, involucra distintas estrategias terapéuticas. Aunque en algunos casos se recurre a la receta siempre bajo prescripción médica, la intervención conductual y emocional es secreto.
En terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser especialmente útil para enseñar a los niños a controlar sus impulsos, manejar sus emociones y organizar sus tareas diarias. Además se incluyen técnicas de entrenamiento en habilidades sociales y manejo del comportamiento.
“El tratamiento no es solamente médico. Se requiere apoyo emocional, estrategias de educación, habilitación del entorno escolar y, sobre todo, un entorno llano que comprenda la situación del chico”, aseguró Arias.
El rol insustituible de la grupo
El figurantes de los padres y cuidadores es fundamental en todo el proceso.
La comprensión de la naturaleza del TDAHasí como la formación sobre cómo manejar las conductas desafiantes, puede marcar la diferencia en la vida del chico.
“La grupo debe convertirse en aliada del tratamiento. Muchas veces, lo que ese chico necesita no es más castigo, sino longevo comprensión y estructuras claras que lo ayuden a desarrollarse”, indicó la neuropsicóloga.
Existen programas de entrenamiento para padres que enseñan herramientas prácticas de disciplina positiva, comunicación efectiva y ordenamiento del hogar, contribuyendo a someter los conflictos y a proteger la autoestima del chico.
Una condición que no debe ser ignorada
Aunque el TDAH es una condición globalaún persisten mitos y estigmas que dificultan su acometida. Algunos adultos minimizan los síntomas, considerándolos como simple «maleducación» o «albor traviesa», lo que puede retrasar el diagnosis y agravar las consecuencias a desprendido plazo.
“Cuando hablamos de un chico con TDAH no estamos hablando de un chico malcriado. Estamos hablando de una condición efectivo, que requiere un acometida profesional y un entorno que entienda sus micción”, apuntó Arias.







