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Cuarenta abriles de Premios Goya correctamente merecen un trayecto por su moqueta roja, sencilla, sobria y corta en sus comienzos y de más 60 metros en su última estampación, donde lo más experimentado de la interpretación cinematográfica española luce sus mejores arrequives en la mayoría de ocasiones; otras veces no tanto.
Sería difícil señalar cuál ha sido la mejor entre las mejores en el majestuoso trayecto hasta el asistencia predilecto en el que se celebra la vestido de los Goya, pero lo que sí es habitual es que las protagonistas que figuran en las listas de las más elegantes sean recurrentes cada año, aunque a veces asimismo patinan.
Es el caso de Penélope Cruzembajadora de chanella firma de la que la suele vestir la perplejidad del cine castellano, pero, sin confiscación, destaca su presencia en 2016, cuando estaba nominada por «Ma ma», y lució un Atelier Versace en desafortunado, con prorrata palabra de honor. O el Dolce & Gabbana que vistió en Sevilla en 2023, un bustier con falda con cancán, de gran bulto.
La elegancia natural de Ana Alboroto no pudo ser más sutil y acertada con un Delpozo de Josep Font, cuando recogió su Goya de Honor en 2017. En 2025 fue Aitana Sánchez Gijón la premiada con el mismo galardón, un momento para el que eligió un diseño bicolor en tul de Carlina Herrera, una de sus firmas de encabezamiento en la moqueta.
La actriz Silvia Abascal siempre está en la letanía de mejor vestidas, como cuando desfiló en 2011 con un ‘look’ abriles 50 creado por Lorenzo Caprile, un justo diseño en lentejuelas tostado, con prorrata ribeteado en desafortunado y nalgas en el mismo tono, aunque no ha sido la única vez que ha dejado con la boca abierta a los asistentes.
En la misma lista de aciertos, la colombiana Juana Acosta sabe cómo deslumbrar cada año. Hay que resaltar el Dolce&Gabbana con cuerpo de cristales de 2019, tanto como el rompedor Balmain de Milena Smit de 2022, que acompañó de un maquillaje espectacular, adicionalmente de un acertado recogido, porque no todo es el vestido: el conjunto debe adjuntar para obtener un ‘look’ claro.
Destacar la presencia de Nieves Álvarez en los Goya es necesario; su cumbre, su belleza y la forma de caminar de la maniquí y presentadora son siempre un activo que resalta su elegancia, casi siempre enfundada en un diseño de su amigo Stéphane Rolland como el que lució en 2013 en blanco y desafortunado, con un enorme rosetón rojo sobre el pecho.
En 2015, Blanca Suárez apostó por un vestido sortija del diseñador libanés Zuhair Murad en color burdeos. Dos abriles a posteriori, de desafortunado y lentejuelas, con un impresionante prorrata en V, aún más productivo en la espalda, apareció Amaia Salamanca con un diseño de Hervé Moreau para Pronovias.
Bárbara Lennie parecía una diosa egipcia en 2017 con un diseño de Gucci, con la pechera con volante en tul celeste y detalles de brillo dorado, cuerpo transparente y falda en cascada asimismo de volantes.
Alboroto Rueda no deja de sorprender en cada estampación, unas veces como princesa de las nieves con un Valenzuela Atelier en 2023 en blanco con una gran capa de plumas, o el garzo Elsa, en pleno furor Frozen, de 2020.
Para olvidar
Aunque no es lo habitual, Paz Vega se encuentra en la letanía de desaciertos por el vestuario que eligió cuando recogió su Goya a mejor actriz revelación en 2002, un diseño de una gran firma de difícil descripción, en vendaje rojizo, con el melena recogido en una cinta que recordaba a Pocahontas en parte del bosque.
Chocante, cuando menos, el vestuario de Laura Weissmahr al juntar el Goya 2025 en la misma categoría por su trabajo en ‘Salve María’ con una creación en tono nude, con cuerpo de corsé y con un reciente salero ‘menina’.
En 2020, Nadia de Santiago decidió venir a la vestido con un conjunto lencero en morado con el que parecía recién levantada.
Ir de burbuja no ha sido siempre la mejor opción. Patinó estrepitosamente Alaska en 2005 con un vestido minifaldero oro y siquiera fue buena la sufragio de Rossy de Palma en 2019 con una antojo flamenca de lentejuelas doradas.
Claro que el lamé plateado de Triunfo Abril en 2012 es asimismo para olvidar, como el recogido revuelto de su peinado de 2022.





