La venida de Bo Bichette a los Mets le cómplica suficiente el panorama al dominicano Ronny Mauricio en los Mets. Las cifras hablan por sí solas. Y los 126 millones de dólares que recibió Bichette no es para crear opciones.
Los Mets han sido directos sobre el rol de Bichette. Jugará en tercera saco. Francisco Lindor sigue siendo el campocorto. Marcus Semien está asegurado en segunda. Se prórroga que Jorge Polanco se encargue de la primera saco la mayoría de los días. De repente, los Mets ya no tienen que nominar entre jóvenes jugadores de cuadro. Han seleccionado. Lo que queda es la brío con la que estén dispuestos a ejecutar las consecuencias. A simple horizonte, esto deja a Mark Vientos, Brett Baty y a Ronny Mauricio, sin un oportunidad fijo para pugnar en el infield, siendo Mauricio el más perjudicado por ser el que tiene menos experiencia.
Mauricio tuvo un wRC+ de 88 en 184 apariciones al plato el año pasado, que aunque no es evidente, pero el contexto importa. Fue su primer año de regreso tras múltiples problemas de rodilla tras una cirugía. Los jugadores suelen relumbrar diferentes un año completo luego de ese tipo de rehabilitación, no seis meses.
Mauricio aún tiene una opción en las ligas menores, lo que les da flexibilidad a los Mets. Podrían mandarlo a Triple “A”, dejarlo pugnar todos los días y mantenerlo avispado. Podrían tenerlo en la banca. O podrían lanzarse que su valencia se aprovecha mejor en otro equipo.
Esta última opción podría ser la más realista. Los Mets necesitan lanzadores. Necesitan licenciamiento. Todavía les vendría admisiblemente otro abridor. Con tantos jugadores de cuadro por delante de Mauricio, es poco probable que su despegue se produzca en Queens.
Los Mets no crearon este rompecabezas por casualidad. Lo crearon porque creen que el talento de élite en la cima del roster importa más que una plantilla impecable. Bichette es la puesta. Todo lo demás es el costo de hacer negocios.
Ahora llega la parte en la que los Mets demuestran si pueden convertir ese remanente en preeminencia, no en frustración.




