El maquinista del tren de ingreso velocidad cuya parte trasera descarriló el domingo en el sur de España tardó varios minutos en descubrir la colosal magnitud del suceso que se había desatado.
Este y otros importantes detalles quedaron al descubierto tras revelarse los audios de las conversaciones telefónicas entre la cojín de control de Adif (la empresa pública que gestiona y mantiene las infraestructuras ferroviarias de España) en la periodo de Atocha en Madrid y operarios de los dos trenes que acababan de colisionar a unos 300 kilómetros de distancia de la caudal
Las autoridades han confirmado al menos 43 fallecidos y más de 100 heridos en el azar ocurrido en Adamuz, provincia de Córdoba, en la fila de ingreso velocidad que conecta Madrid con Sevilla, Málaga y otras ciudades andaluzas.
La colisión se produjo cuando los vagones traseros de un tren Iryo que circulaba desde Málaga en torno a Madrid descarrilaron, invadieron la vía contigua e impactaron un convoy Renfe Alvia que viajaba en sentido contrario.
Mientras avanza la investigación de las causas que pudieron desatar el trágico azar, se ha hecho sabido el contenido de las llamadas telefónicas que tuvieron motivo en los primeros minutos tras el impacto.
Los audios fueron verificados y publicados por varios medios españoles, entre ellos El País, eldiario.es y Cordópolis.

El maquinista del Iryo y Atocha
El tren Iryo, de color rojo, que había partido una hora ayer desde Málaga y circulaba a unos 210 km/h, perdió sus tres últimos vagones, que invadieron la vía contigua.
Segundos a posteriori, el tren Renfe Alvia, de color blanco, que venía en sentido contrario procedente de Madrid con destino Huelva, embistió los vagones a 205 km/h.
Tras percibir una brusca incidencia, el maquinista del Iryo se comunica por teléfono con un regulador de la cojín de Adif en Atocha.
-6189, aquí Atocha, dime.
-Hola, Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la categoría de Adamuz.
-Ah, ya, ya te veo, ya te veo. Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono.
-Apunte, por patrocinio.
-Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.
-Más debajo no pueden estar.
-O sea que ya los has bajado.
-Sí, está todo bajadísimo.
De sus palabras se infiere que el maquinista, aún en el interior de la cabina, no se ha percatado del impacto y cree que se ha producido un “enganchón”, que en habla ferroviario designa un zarandeo o frenazo inesperado causado por un contacto irregular entre el tren y poco de la vía o su entorno.

Lo primero que hizo, asegura el conductor en la indicación, fue desmontar los pantógrafos, dispositivos situados en el techo de los trenes que recogen la electricidad de la catenaria para respaldar el sistema de tracción.
La conversación continúa con el gastado bueno de Atocha:
-Venga, de acuerdo.
-De hecho, tengo el tren bloqueado.
-O sea, que no te puedes mover.
-No. Voy a faltar ojear.
-¿Vas a faltar ojear tú?
-Sí
-Un segundito, maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.
-Sí, tranquilo.
-Venir.
El maquinista cuelga y se quebranto de la cabina para hacer una inspección sobre el ámbito, con el objetivo de comprender mejor lo que está pasando.

Tras ver que la situación es mucho más reservado de lo que pensaba, apasionamiento de nuevo por teléfono a la cojín de Adif.
-6189, aquí Atocha.
-Hola, Atocha, 6189, mira, comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.
-Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.
-Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por patrocinio.
-Sí, sí, sí. no hay ningún tren llegando.
-Y tengo incendio igualmente. Necesito desentenderse la cabina porque tengo que comprobar, ¿vale? Tengo un coche incendiado.
El maquinista ya se ha percatado de la empeoramiento de la situación, ya que descubre que hubo un descarrilamiento con invasión de la vía contigua y al menos uno de sus vagones se ha incendiado.
Sin confiscación, según revela la conversación, aún ignora que el tren que venía en sentido contrario había impactado con la parte trasera descarrilada de su convoy causando un desastre de enormes proporciones.
-Tengo su teléfono, consumado, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.
– Y necesito que envíen, por patrocinio, igualmente un servicio de aprieto, bomberos y ambulancias, que tengo igualmente heridos en el tren.
-Vale, vale, venga, recibido.
-Tienen mi teléfono, ¿vale?
-Sí, sí, lo tengo.
-Salgo de la cabaña, te informo, ¿merece la pena?
-Vale, consumado, hasta ahora.
Atocha y la interventora del Alvia

La cojín de mando de Atocha no se dio cuenta en un primer momento de que el segundo tren, el Renfe Alvia, había chocado frontalmente con los vagones descarrilados del Iryo.
Como consecuencia de ese colosal impacto, el maquinista del Alvia perdió la vida, se cree que prácticamente al momento.
Incapaces de contactar con el conductor, que probablemente ya había fallecido, y sin asimilar aún qué había pasado con el Alvia, el regulador de Adif logra establecer contacto telefónico con una interventora de ese tren.
-Hola, buenas. Dígame.
-Hola, buenas tardes, ¿me escuchas?
-Sí, le escucho, dígame.
-Oye, te llamo aquí de puesto de mando de Atocha. Estoy intentando denominar al maquinista y no consigo platicar con él, mira a ver si puedes pasarle.
-Tengo un choque en la persona igualmente. Tengo familia en la persona.
-¿Qué? ¿Perdona?
-Que yo soy la interventora y igualmente he tenido un choque en la persona. Tengo familia en la persona. No sé si voy a poder venir hasta el maquinista. Voy a platicar al maquinista.
La interventora revela que ha sufrido el impacto, pero igualmente desconoce aún la empeoramiento del azar y el funesto destino del maquinista y muchas de las personas que viajaban en los vagones delanteros, los más afectados.

La conversación continúa sin que ambas partes logren aclarar mucho más de lo sucedido. Rebate el mando de Atocha.
-Vale, ¿tienes el teléfono por un casual del maquinista?
-Voy a ver si puedo ver al maquinista o llamarlo.
-Perdona, dime, dime.
-Que voy a intentar ir a la cabina.
-Vale. ¿Cómo está la…? ¿Cómo está? ¿Cómo está el material?
-Tengo un choque en la persona con familia.
-Sí, sí, sí, me lo has dicho.
-¿Cómo se ha quedado el tren? ¿Cómo está?
Mientras continúan analizándose los audios y los datos técnicos del siniestro, la investigación oficial avanza a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que examina las cajas negras de uno y otro trenes, así como su estado y el de la vía en el punto del descarrilamiento.
A término de este miércoles el tráfico ferroviario en el tramo afectado sigue interrumpido, los trabajos de retirada de los restos avanzan de forma escalonado y las autoridades prestan atención psicológica a las familias de las víctimas del que ya es el azar más reservado en la historia de la ingreso velocidad en España.





