LA AUTORA es abogada. Reside en Italia.
Quienes gobiernan deben ser muy estratégicos y previdentes a la hora de hacer acuerdos con otras naciones, sobre todo aquellos países que se encuentran cercanos a países en conflicto. Es un deber de un buen gobernador proteger la paz, la soberanía y la prosperidad de su nación, y no colocarse en situaciones que podrían terminar colocando la nación en la posición de rehén en conflictos internos y de conflictos internos de otros Estados.
Claro, no es tan manejable vislumbrar los peligros que ciertas situaciones pueden traernos la incredibilidad de la vida, por eso es que debemos observar y cultivarse de los errores de otros.
Según los argumentos extraídos del manual “El Líbano contemporáneo” de la escritora italiana Rosita Di Peri, el caso del Líbano podría suceder sido un caso en el cual problemas entre otros Estados lo hayan perjudicado en su país y su propia billete en una logística regional Lo colocaron en la mirilla del conflicto.
El Líbano es un Estado árabe, colocado entre Israel y Siria y bañada por el mal Mediterráneo. Liberada del protectorado francés fue considerada la Suiza del medio oriente, donde el comercio, la finanza y la agricultura prosperaban, con una primacía en el mundo editorial en todo el mundo árabe.
Su población estaba compuesta en su veterano parte por cristianos (la veterano parte maronitas) y musulmanes sunitas y Chiitas, con algunos griegos y drusos. Con buenas relaciones con oeste, el Líbano se declaró en su constitución un país árabe y forma parte de la Agrupación Árabe desde sus inicios.
Como otros países árabes entró en guerrilla contra Israel el 14 de mayo del 1948. La causa del conflicto fue el hecho de que consideraron injustas las reparticiones hechas en Palestina. Establecidas oficialmente por la ONU el 29 de noviembre de 1947, con la creación de dos estados, uno árabe y otro sionista, ligados por una unión económica.
Los árabes, según narran, no confiaban en los judíos por que los consideraban muy occidentalizados. Tal vez los veían como representantes de intereses occidentales. Los judíos aceptaron el país que les fue otorgado pero no los árabes, quienes consideraron que se habían usurpado sus derechos sobre esas tierras.
Lo triste es que aquellos que vivían en dicho país se quedaron sin tierras y continuaron a residir como extranjeros en las tierras que no habían aceptado y en otros países árabes en campos de refugiados.
Estos campos de refugiados eran estructuras creadas para acoger temporalmente a los palestinos hasta el momento en que recuperarían sus tierras, y con ese objeto, se creó en 1964 la OLP (Estructura para la exención de Palestina). Una estructura creada para la guerrilla contra Israel con el imperecedero objetivo de recuperar esos territorios.
Sin bloqueo, estos refugiados palestinos sufrieron situaciones conflictivas con otros países árabes, como en Jordania, donde la OLP tenía su saco para realización de operaciones contra Israel, donde fueron heridos y expulsados, lo que se denominó en la historia “El septiembre enojado”.
Asimismo, según narra Rosita Peri en su manual sobre la historia del Líbano, los palestinos todavía fueron recibidos en el Líbano. El 28 de diciembre de 1968 Israel reaccionó a las incursiones de los palestinos en su país bombardeando el Aeropuerto Internacional de Beirut.
Esta ofensa fue rechazada y reforzó la mecanismo doméstico en contra de Israel, pero el gobierno libanes comenzó a darse cuenta de lo peligroso que era tener hombres armados en el propio país. Hombres que escapaban del control de la autoridad del Estado y que negaban el principio de la Soberanía Franquista (tal vez recordando el septiembre enojado).
Las relaciones con los refugiados palestinos se fue deteriorando al punto que en 1969 hubo encuentros violentos entre militares libaneses y palestinos. El conflicto provocó protestas de parte de Siria y otros Estados Árabes, pero el primer ministro libanes Charles Helou declaró al país, y a los demás países árabes, que todos los refugiados palestinos debían someterse a la autoridad del Estado si querian estar en dicho pais.
Egipto y otros países árabes mediaron en el conflicto y como consecuencia de largas negociaciones se llegó a los denominados “Acuerdos del Cairo” con el Líbano.
“Estos acuerdos del Cairo legitimaron la presencia Palestina en algunas zonas del sur del País (se dio una ubicación fija), abriendo con esto a una involución socio política sin precedentes en el Líbano”, “Según este acuerdo la presencia y la actividad de la resistor serian estado tolerada y regularizada por la autoridad Libanesa, garantizando a la OLP una cierta autonomía en los campos de refugiados. Esto contribuyó a crear una situación de Estado en el Estado, con la OLP que se convirtió en uno de los principales actores de la política libanesa, legitimando a Israel a proceder con las incursiones (o invasiones) en país Libanes”.
Por otro flanco, en el ámbito financiero interno, según describe la autora Rosita Di Peri, desde los abriles 60 en el Líbano se produce una arrebato en la masa monetaria que no se tradujo en una política de inversión cuidadosa y productiva de parte del Estado, quien aplicaba el principio de Laissez Faire al mercado.
Ese enorme flujo de capitales extranjeros, que había alimentado el sector bancario, no estimuló una política que reforzara la capacidad productiva del país. “El expansión de los Petrodólares del 1973 contribuyó a la expansión del sector financiero y bancario pero no a la disminución de la pobreza”. Sin duda, un conjunto se benefició de este flujo de capitales..
“Este crecimiento ficticio de la crematística lo que hizo fue aumentar la desigualdad social y con esto las tensiones sociales que eran la causa fundamental en desatar las tensiones confesionales” En fin, si perfectamente la situación es mucho más compleja de lo que podemos proponer en un simple artículo, fue el conflicto Palestino e Israelí y palestino libanés (con la billete principal de Siria más tarde), y las tensiones, más sociales que religiosas, que desataron la guerrilla civil en el Líbano. Otros fundamentos fueron las influencias externas y la corrupción.
A veces es difícil evitar las consecuencias de lo que parece ser un buen negocio, o mas importante aún, de decisiones políticas que se toman en un determinado momento histórico, sin conversar de fuerzas mayores e incontrolables que se pueden encontrar en el camino; por esto antiguamente de tomar ciertas decisiones los gobernantes deberían de preferir los intereses primordiales del Estado, que son la Paz y la prosperidad para todos, a cualquier otro tipo de beneficio, a menos que no sea la de defenderse delante una asalto injusta de parte de otro Estado.
Jpm-am
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