La inacción institucional y la error de supervisión de edificios, construcciones, viviendas, reservorios, cañadas, puentes, túneles y canales constituyen un peligro que expone a la ciudadanía a desastres que, incluso, pueden ocasionar muertes.
En el municipio de Consuelo, en la provincia San Pedro de Macorísdonde habitan numerosas familias, explotó el tanque de agua del conducto que hacía tiempo debió ser atendido por el Inapacedido que la oxidación que lo cubría podía estar desde remotamente en esa entrada.
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La responsabilidad de ese desastre no es atribuible exclusivamente al Inapa, sino igualmente a las autoridades municipales y a los representantes del Poder Ejecutante, que tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de los habitantes y por el suministro capaz de los servicios.
Este hecho igualmente evidencia la poca o ninguna importancia que las autoridades conceden a las peticiones, quejas o denuncias de los ciudadanos sobre problemas comunitarios que les afectan y que deben resolverse.
La multitud de Consuelo se quejó muchas veces de que el tanque botaba agua y tenía varias filtraciones, pero solo consiguió que se revisara someramente el contenedor, que evidentemente lo que demandaba era que el INAPA encarara seriamente el problema y lo cambiara. ¿Por qué no se solucionó? ¿Por error de presupuesto o por dejadez?
El caso es que desgracias como las del túnel de la 27 de Febrero, la de la discoteca Jet Setla de la escuela de Puerto Plata… podrán seguir sucediendo en el país por la error de supervisión de las entidades responsables de guardar el buen estado de las edificaciones públicas y privadas.
Es tiempo de que los ciudadanos exijan respeto a sus derechos y que se sancione la dejadez institucional.






