Por: José Francisco Peña Guaba
Mis vínculos políticos de más de 26 abriles con el expresidente Leonel Fernández me colocan en una difícil encrucijada al escribir esta advertencia, porque debo dejar de costado mi identificación con su plan, para responsabilizarse el papel del analista que desde una óptica más racional y objetiva evalúe las posibilidades reales y los porqués de un posible retorno del delfín del profesor Juan Bosch al poder.
El Doctor Fernández ha ocupado la Presidencia de la República en tres ocasiones y es innegable la gran obra realizada por este en términos institucionales (con la creación de los Tribunales como el TC, TSE, el rango constitucional del CES, así como la reforma integral a la Constitución del 2010), en infraestructuras (el Patrón, carreteras, elevados, etc.) y en lo social (la auxilio directa a los más vulnerables a través de la creación de los diferentes componentes del software Solidaridad, hoy Supérate), lo que lo hace ser considerado por sus resultados como uno de los mejores gobernantes que ha tenido el país, cosa que reconocen en la contemporaneidad hasta sus más enconados adversarios.
En Leonel hemos gastado un líder resiliente y con una gran capacidad para aventajar los obstáculos, condiciones estas que van acompañadas de su inusitada versatilidad, que lo va adaptando a la sociedad dominicana de los nuevos tiempos.
La posibilidad de regresar como inquilino de la Mansión de Gazcue está aparejada a que este y quienes les acompañan en la Fuerza del Pueblo puedan aventajar desafíos importantes, entre los que están:
1- Achicar la importante tasa de rechazo que históricamente han tenido los líderes del país, porque para superar las elecciones se necesita contar con una mayoría absoluta de votos (50% más 1), lo que constituye de por sí una tarea ciclópea.
2- Construir sólidos vínculos con el liderazgo digital de nuestro país, ya que son esos influencers hoy los que acaparan la mayoría de la atención ciudadana y a los que la nueva sociedad líquida está construyendo como paradigmas, efectividad que nos hace inferir que estos se encaminan prontamente a obtener un predominio en la credibilidad de los “de a pie”, todo porque los ciudadanos los identifican como quienes defienden las causas más sentidas del pueblo.
3- El Leonelismo está obligado a construir puentes para uniformar la concurso y en peculiar con el Partido de la Libramiento Dominicana (PLD); para ello se deben disminuir los niveles de desconfianza mutua, para con ello presentar al electorado una fortalecida coalición que proponga alternativas reales de candidaturas dispuestas a plantarle cara y ganarles a las del oficialismo, saliendo victoriosos de las elecciones del 2028 en los niveles municipales y congresuales.
4- Leonel, debe darle señal a la ciudadanía de que no se repetirán los errores e indelicadezas del pasado, que tanto nos hace cuestionar en una parte de la sociedad, producto de equivocadas acciones en el poder del en tiempos remotos hegemónico PLD.
5- Leonel tiene que reconectarse con la pubescencia, para que esta se entusiasme y le vote; en esa organización es fundamental la figura de su hijo Omar, que concita hoy un altísimo nivel de aprobación y simpatía, apoyo que proporcionadamente pudiese este trasladar temporalmente en torno a su padre, con el fin de que se reduzca el altísimo nivel de contención y ausentismo electoral, principalmente en la pubescencia, por la desafección política que acusa sectores fundamentales de la nación.
6- Aunque Leonel tiene excelentes relaciones y goza de buena reputación internacional, tendrá que conducirse con astucia para, sin abjurar de sus orígenes ideológicos que lo colocan en el progresismo de la izquierda democrática, tendrá simultáneamente que construir vínculos con el sector conservador en auge, delante los aprestos expansionistas del imperio con la arribada de Donald Trump al poder en EUA.
7- Si hay poco que reconocemos en Leonel, es su proverbial honradez para con sus correligionarios, pero le toca reedificar su plan político “dándole billete a lo mejor de lo vetusto y a lo mejor de lo nuevo”, porque su campaña deberá presentar nuevas caras para obtener atraer o seducir a una gran parte del electorado “que ya no nos quiere a los mismos de siempre”.
Como verán, no menciono los vínculos de Leonel con la oligarquía y la iglesia católica, porque, pese a que en su momento le causó quemazón el nivel de independencia mostrada por el expresidente Fernández en sus periodos al frente de la cosa pública, los mismos están más que conscientes de que, pese a las diferencias con Leonel, él es la señal de obtener restituir la estabilidad social e institucional y el crecimiento macroeconómico, haciendo que vuelva la experiencia, sensatez y clara visión de miras a encontrase en el Palacio Doméstico.
Aunque existe una entendida preocupación por parte de las nuevas generaciones de ciudadanos dominicanos que anhelan nuevos rostros en la política o la arribada de un outsider y que exponen públicamente sus ácidas críticas contra el liderazgo tradicional, sin retención la efectividad electoral internacional presenta todo lo diferente, ya que de los 18 procesos electorales presidenciales más recientes a nivel mundial, tan pronto como dos opciones jóvenes lograron ser electas , la de Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador, por lo que se demuestra todo lo contrario, ya que los electorados están apostando a la experiencia que dan las canas, por lo cual no habría cero de extraño, si como lo van indicando las encuestas sea electo como próximo presidente de la República y por cuarta ocasión, el togado de Villa Juana, Leonel Fernández.
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