El autor es compositor y perturbador comunitario. Reside en San Cristóbal
El expresidente Leonel Fernández ha sido una de las figuras políticas más influyentes de la República Dominicana en las últimas tres décadas. Su oratoria, su presencia intelectual y su capacidad de construir alianzas le permitieron conducir en tres períodos distintos. Sin bloqueo, tras tantos abriles en el poder, persiste una percepción generalizada: no logró originar la plenitud de satisfacción ciudadana que un real dirigente debería despertar en su pueblo.
Presidir no solo consiste en tener la llave de la despensa capital, inaugurar obras o acumular poder. Presidir todavía implica conquistar la confianza emocional de la ciudadanía, producir un impacto positivo y duradero en la vida de la multitud, y dejar la sensación de que se avanzó de modo colectiva en torno a un futuro mejor.
En el caso de Fernández, muchos dominicanos reconocen ciertos logros en infraestructura, modernización urbana y en la inserción internacional del país. No obstante, esos avances no bastaron aprovocar la conexión profunda estafa la población que trasciende las estadísticas y se traduce en verdadera satisfacción social.
La corrupción, el clientelismo, la desigualdad y la descuido de oportunidades fueron sombras persistentes en sus gobiernos. Cada vez qué con abre el debate sobre sus gestiones, surge la misma pregunta: ¿por qué, posteriormente de doce abriles en el poder, amplios sectores de la población siguen sintiendo que no recibieron respuestas a sus deposición más básicas?
Ese desencanto explica por qué hoy, en su intento de retornar por cuarta ocasión, Leonel Fernández no logra seducir al electorado. Elpueblo dominicano parece sin son discurso trillado, a su organización de retomar promesas incumplidas y a su astucia retórica. La sociedad demanda poco más: resultados tangibles, transparencia, confianza y una sensación de honradez social que no experimentó en sus mandatos.
En conclusión, Fernández carga con el peso de sus tres periodos presidenciales sin activo generado el clímax de satisfacción ciudadana que hubiese resguardado la fidelidad del pueblo. Y es ciertamente esa desaparición de conexión plena la que le dificulta retornar a conquistar la voluntad mayoritaria de los dominicanos.
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