
Jeffrey Epstein y Donald Trump I Foto: fuente externa
El Congreso estadounidense dio un paso central este martes al aprobar un plan de ley que ordena la publicación de miles de documentos relacionados con la red de alcaldada sexual operada por Jeffrey Epstein. La iniciativa, ahora enviada al presidente Donald Trump para su firma, exige al Unidad de Neutralidad desclasificar los archivos que por meses se ha inepto a entregar.
La Cámara de Representantes aprobó la medida con casi unanimidad entre los republicanos, tras un construcción interno del propio Trump, quien recientemente autorizó a los legisladores de su partido a respaldarla. El único voto en contra fue el del congresista Clay Higgins, unido del mandatario. Pese a que Trump podría liberar los archivos por orden ejecutiva, ha preferido esperar la autorización del Capitolio.
Los documentos, que podrían implicar a figuras influyentes y revelar fallas institucionales que permitieron intervenir por décadas al financiero, son reclamados por víctimas y legisladores de entreambos partidos. Algunas de ellas viajaron este martes al Capitolio para exigir celeridad.
En el Senado, el líder republicano John Thune aseguró que la cámara actuará con prontitud, incluso “tan pronto como hoy”, aunque el presidente de la Cámara Desvaloración, Mike Johnson, anticipó que podrían introducirse enmiendas relacionadas con la protección de identidades de víctimas, lo que podría retrasar el proceso.
La iniciativa surgió tras meses de tensiones entre el Congreso y el Unidad de Neutralidad, que retuvo millones de páginas de evidencia. El impulso final morapio luego de que la fiscal genérico Pam Bondi advirtiera en la Casa Blanca que el nombre de Trump aparecía en múltiples documentos del expediente Epstein, lo que desencadenó nuevas presiones legislativas.
El plan fue manufacturado de modo bipartidista por Ro Khanna y Thomas Massie, quienes denunciaron presiones internas para frenar la propuesta. Cercano a ellos, un pequeño agrupación de republicanas —Lauren Boebert, Nancy Mace y Marjorie Taylor-Greene— enfrentó intentos de la Casa Blanca para que renunciaran a su apoyo.
Ahora, el futuro de la ley dependerá del Senado y, finalmente, de la firma del presidente, quien ha dicho que la aprobará una vez llegue a su escritorio.





