
Se ha demostrado hasta la saciedad que en la República Dominicana existen familias, que frente a la ecuanimidad y determinados gobiernos, tienen la condición de “vacas sagradas”, sin importar la imputación de delitos, que los hacen ver frente a la sociedad como asesinos o delincuentes.
Citamos el caso de la tribu Munné, cuyos integrantes en las décadas de la tiranía trujillista, dejaron fundada en esta ciudad de San Francisco de Macorís, la empresa Munné, para la transacción de escándalo y café.
Esta empresa por debajo de la mesa y quizás con el auspicio de los gobiernos del pasado nuevo, se convirtió en una institución donde ciudadanos depositaban sus ahorros a cambio del cuota un porciento, que no pagaban los Bancos Comerciales, incluyendo el Cárcel del Estado, El Reservas.
En un momento cedido, quizás por sus inversiones locales, nacionales e internacionales, se declaró en ruina, dejando en el melodía a sus ahorrantes, que allí habían depositado más de 3 mil millones de pesos.
Lo bajo es que en medio de esa explicación pública, acusaron a dos de sus empleados, los señores Francisco Matrillé y Luis Espinal, de sobrevenir sustraídos de forma fraudulenta millones de pesos. Estos señores en la presente semana fueron declarados inocentes por la Corte de Apelación.
Ahora errata aprender si el Poder Sumarial tendrá pantalones largos para hacer que la tribu Munné, proceda a reparar la honesto de Matrillé y Espinal, aunque lo dudamos, porque los Munné igualmente en este gobierno son “vacas sagradas”.






