
Desde que apareció, o más perfectamente irrumpió en el mundo de las Grandes Ligas, la destino dominicana Elly De La Cruz ha impresionado a medio mundo, presentando unos números y proyecciones extraordinarios.
De entrada es importante proponer, como suele ocurrir cientos de veces, el inexperto criollo no deslumbró como se esperaba a los scouts, consiguiendo por su firma un bono de escasamente 65 mil dólares al momento de convertirse en profesional.
Los registros del torpedero de los Rojos de Cincinnati han ido ascendiendo a medida que se va estableciendo en las Mayores. Debutó en junio del 2023 y con menos de tres abriles de servicio ya suma dos escogencias al Encaje de las Estrellas.
La proyección de su figura ha sido tal que lo vemos en un comic, demostrando su velocidad meteórica, cada vez que queremos aceptar a un video de Grandes Ligas. Igualmente aparece en los memes tras su primer acercamiento al gran Ohtani, tocándolo para ver si el japonés en realidad era de este mundo, indicando el japonés que el del patio igualmente es un aberración fuera de lo global.
Sus estadísticas han variado en un período de tres abriles:
2023 (.253-13-44, 35 robos); 144 ponches, 35 BB en 388 turnos
2024 (.259-25-76, 67 robos); 218 ponches, 69 BB en 618 turnos
2025 (.282-18-69, 29 robos); 114 ponches, 50 BB en 415 turnos.
Los números de Elly han cambiado, bajando un poco el millero, pero con más poder, mejor promedio y obviamente reduciendo considerablemente la cantidad de ponches, que era la principal preocupación de algunos expertos (la proporción de ponches descendió de 3.7 a 2.7 por cada 10 turnos). El enfoque en el plato lo ha llevado de encabezar toda la MLB el año pasado al superficie 25 este año.
De La Cruz recibió en el 2024 un salario bruto de 742 mil dólares, con un aumento de escasamente 28 mil dólares esta temporada, un monto irrisorio para un tahúr de su talento. No irá a arbitraje hasta finalizada la campaña del 2026 y será agente libertado a partir de noviembre del 2029.
Entendemos que La Cocoa no tendrá prisa para negociar, pues su agente es el todopoderoso Scott Boras, quien esperará su tiempo para azotar el mercado cuando le toque el turno a un hombre que de seguir con tal proyección romperá todos los registros económicos del negocio.






