Hipólito Oportuno lleva diez primaveras presoes cristiano evangélico y ahora palabra sin abroncar, no porque le falte energía, sino porque ya no tiene que competir con el ruido. Como recordó, en la Penitenciaría Franquista de La Vencimiento el silencio no existía.
“Eso era una proyectil de tiempo“, dice. Allí vivía “entre la vida o la asesinato”, rodeado de violencia, drogas y camas que no siempre estaban garantizadas. El que no tenía una, estaba “tres veces preso”: era el final en copular, el primero en levantarse, y dormía en el carretera mientras otros le pasaban por encima.
Hoy, sentado yuxtapuesto a su esposa en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parrasdurante una visitante rutinariaHipólito resume el cambio con una frase que repitió cuatro veces: “Esto es del bóveda celeste a la tierra“.
No todo es consumado. Está más acullá de su grupo y las visitas se han vuelto más duras para quienes vienen desde la ciudad. Pero, aun así, cuando palabra del interior del circuito, vuelve a la misma idea: tranquilidadhigiene y orden.
“Aquí nosotros respiramos aerofagia fresco“, afirma. Tiene cama, comida, agua y un bullicio donde, por primera vez en mucho tiempo, no siente que su vida corre peligro.

“”Ayer eso era una proyectil de tiempo y uno vivía entre la vida y la asesinato (…) Aquí nosotros respiramos aerofagia fresco y ya nadie tiene miedo de sucumbir””Interno en Las Parras
Las visitas
Fuera, ayer de que inicio la visitante, esa tranquilidad además se nota y contrasta con el caos y el bullicio tenso que se respiraba en La Vencimiento los días de visitante.
La entrada está pautada para las 9:00 de la mañana, pero desde las 8:00 ya hay multitud esperando. La mayoría son madres, esposas e hijas que en las manos cargan cédulas, medicamentos, fundas con ropa y boleto que no podrán entregar directamente a sus presos. Ellos no reciben efectivo.
El boleto para sus familiares se deja en agencia y llega a los internos en forma de tickets, de forma controlada. En La Vencimientosegún cuentan, el efectivo circulaba y con él la corrupción.

Mujeres tranquilas
Las mujeres se muestran con menos tensión en el rostro. Ya no hay gritos ni los típicos empujones de “la vieja prisión” durante las visitas.
“Esto es una maravilla”, dice Ana Gertrudis Santoscausa de un interno. Su hijo estuvo seis primaveras en La Vencimiento y, según cuenta, allí lo golpeaban con frecuencia, lo “ponían en la plancha” y lo maltrataban.
Para Ana Gertrudis, cada visitante para verla hijo en La Vencimiento se empañaba porque implicaba boleto extra: pagos para sacarlo de castigos y pagos para sobrevivir.
“Cada vez que yo llevaba boleto, a los cinco minutos había que despabilarse más”, recuerda casi llorando.
Desde que fue trasladado a Las Parrassegún narra, su hijo está diferente. “Mi hijo se ha limpiado”, afirma. Trabaja en la cocina, se porta correctamente y está tranquilo. Le faltan cuatro meses para salir.
Ese mismo alivio lo siente Ana Gabriela Jiménez cuando palabra de su padre, Carmona Jiménez. Lo ha visitado dos veces en Las Parras y la diferencia la notó desde la primera conversación.
Ayer, en La Vencimientosiempre había problemas, conflictos y tensión que la mantenían intranquila por la integridad de su papá. Ahora Carmona le dice que se siente cómodo, que el trato es mejor y que el bullicio es tranquilo.
Con una caja de pastillas para controlar la presión arterial de su padre, Ana Gabriela dice que el proceso es más claro en Las Parras. Aquí le informan cuándo puede arrostrar ropa, qué días y cómo hacerlo. En La Vencimientocomo cuenta, muchas veces no la dejaban acontecer y tenía que devolverse con todo. Aunque la distancia es longevo y el traslado sigue siendo un esfuerzo, su experiencia es distinta.


Internamente del circuito, Franklin Sánchezpreso desde hace cinco primaveras, confirma ese contraste. Explica que en Las Parras hay agua, comida, camas para todos e higiene. No hay vicios ni jerarquías informales como en La Vencimiento.
“Aquí somos todos iguales”, dice. Nadie alquila camas, nadie duerme en el suelo y la convivencia es pacífica, sin drogas y sin los conflictos constantes que marcaban el día a día en el antiguo penal. Aquí, dice, se vive bajo supervisión y con normas claras.
Provisión en Las Parras
Ese orden que se percibe fuera y adentro no es casual. Amauris de Jesús Soriano, subdirector de seguridad del centro, explica que el cambio de La Vencimiento a Las Parras es trascendente y, aunque dice que al principio la transición fue incómoda, con el tiempo los propios presos fueron adaptándose.
Actualmente, el circuito alberga más o menos de 600 privados de licencia trasladados desde La Vencimiento y otros centros preventivos, aunque en esta primera etapa está preparado para percibir más de 2.400 reclusos.
El centro cuenta con consultorio médicoservicio de odontología, cámaras de vigilancia en todas las áreas y un sistema de control que, según explica, ha influido en que los propios internos “moldeen su conducta”.
Durante las visitasel boleto no se entrega en efectivo. Los familiares lo depositan en recibimiento y la agencia lo controla mediante tickets, un sistema que rebusca evitar los cobros ilegales que marcaban la vida cotidiana en La Vencimiento.
Los sábados, encima, se permiten visitas de niños —hijos y nietos— en un zona inmaduro habilitada como parque, mientras que una cafetería funciona en horario de visitante para evitar la arrabalización en los alrededores del centro.
La distancia
En comparación con La Vencimientoel nuevo centro de Las Parras queda relativamente más acullá y está emplazado en un espacio más alejado de la multitud, lo que provoca que el traslado de los familiares visitantes se complique.
La multitud que vive acullá de Las Parrascomo Ana Gertrudis, tiene que destinar más o menos de 600 pesos cada vez que acude a la prisión a examinar a sus presos, dependiendo la distancia.
El boleto para el costoso pasajecomo narra la señora, debe ahorrarse con tiempo porque se suma a otros gastos como la comida, algún medicamento o ropa.
Esther Batistala esposa de Hipólito Féliz, vive cerca del puente de La 17 y sus domingos empiezan a las 5:00 de la mañana para poder personarse puntual a la visitante de las 9:00. Se queja además de la distancia, pero se siente aliviada cuando sabe que, aunque debe destinar mucho boleto para los pasajes y recorrer un espléndido camino, su pareja tiene la vida asegurada fuera de violencia o peleas.
“Ahora yo estoy tranquila“, afirma asegurando que ayer no dormía tranquila pensando que en cualquier momento recibiría la información de que mataron a Hipólito en alguna pelea.
Hipólito y los demás internos ya duermen tranquilos. Sus esposas, padres e hijos ya no tienen que destinar hasta 6,000 por reposar en una cama.
Los reos ahora saben que, durante su condena en el centro correccional en Las Parrasno será arropados por el mismo sufrimiento y el peligro de asesinato que se respiraba constantemente en La Vencimiento y que convertía su condena en un conteo de sus días vivos.
En noviembre del 2025, el director de Prisiones, Roberto Santana Sánchez dijo que, desde inicios de aquel mes, el personal chupatintas y de seguridad del sistema penitenciario ocupa el CCR-Las Parras, poniendo a funcionar sus diferentes áreas en preparación para percibir los internos hasta una cantidad de 2,400.Esto equivale a que dos, de los cinco cuadrantes del circuito, entrarán en funcionamiento. “Este proceso nos sirve encima como un gran piloto y esperamos que los tres restantes puedan ser entregados en el transcurso del 2026”, dijo.






