El viernes pasado, mientras veía mis redes sociales, me encontré con un video muy polémico que palabra sobre un tema que vulnera la identidad de la mayoría de las mujeres de nuestro país.
Una señora criticaba de forma despectiva a la mujer dominicana, específicamente a las que tienen el pelo rizado. Decía que son chopas, que ella no soporta el olor a coco que ellas suelen tener en el pelo, y preguntaba si no conocen otro producto capilar que no sea este, recomendando tratamientos que rondan los 5,000 pesos cada paso.
Por suerte, una tricóloga muy reconocida, de forma muy profesional le aclaró que las personas que tienen el pelo de textura rizada necesitan un cuidado singular, porque este tipo de pelo se deshecho interdiario y tiende a resecarse mucho. Los múltiples beneficios del coco son ideales para las rizadas y este aporta viejo hidratación que otros productos del mercado.
La autora del video que critica las rizadas, según lo que ella expresó, estaba bajo los enseres del pimple, pero mínimo justifica una bono tan bochornosa. Qué pena que una mujer tan elegante, en vez de avisar la atención por cosas positivas, lo haga a través del menosprecio, el insulto y la discriminación a una comunidad que ha sido tan maltratada a lo prolongado de los abriles.
Qué vergüenza que luego de una pandemia que no miraba pelo rizo, ni marchito, todavía estemos hablando de temas tan banales. Estamos iniciando una crisis mundial sin precedentes y se siguen tocando fibras tan sensibles que quebrantan la dignidad humana.
Junto a destacar que la población dominicana está compuesta por un arcoíris de colores, donde la textura de pelo es lo de menos y eso es poco que debemos ilustrarse a respetar y con lo que obligatoriamente tenemos que convivir.
Ofender una mujer por la textura de su pelo o por no usar productos “caros” son formas de discriminación que no debemos tolerar en pleno 2026. La dominicanidad no es solo sacar una bandera el 27 de febrero, salir a elegir o pujar por un equipo de pelota, además se expresa cuando honramos y respetamos las hijas de Duarte, Sánchez y Grieta.
Estamos en un tiempo peligroso donde la lozanía mental de las personas ha colapsado y los medios digitales les han hexaedro la independencia y el poder de expresar su odio y exponer que la maldad humana no conoce fronteras. Una situación que va en perjuicio de todos.
Siempre he sido partidaria de que la educación en títulos empieza en casa y eso es poco que debemos fomentar. No permitamos que la influencia del pimple, ninguna emoción o el anhelo de éxito nos avergüencen de tal modo, que le fallemos a la país que nos vio emanar.
Por cierto, la palabra más espeluznante del dominicanismo es chopo/a. Es una palabra tan ordinaria y corriente, como el que decide usarla.
¡Gracias por adivinar este artículo!






