
Cada 25 de noviembre, connotadas entidades del mundo que luchan por la autodeterminación de los pueblos y la exterminio de la violencia contra las mujeres que hacen parir generaciones, fijan la ojeada en el pueblo dominicano por ser sede del crimen de las Hermanas Mirabal, precisamente un dìa como hoy en el 1960.
El tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina, de activo sabido que impedir de guisa violenta el revoloteo de las tres mariposas, como así las llamó nuestro poeta doméstico, Pedro Mir, precipitaría su postrero año de bañar con parentesco al país por espacio de más de 30 abriles.
Saludamos que Organismos Internacionales hayan fijado esta dolorosa término, como el Dìa Internacional de la Asesinato de la Violencia Contra la Mujer, pero el espíritu de esta intrepidez no ha sido suficiente, si miramos la emblema de feminicidios ocurridos en este país en el presente año.
No ha sido suficiente, si observamos de guisa dolorosa el número de mujeres que abrazando a sus hijos en Lazo, mueren quemadas por las bombas lanzadas desde los portaaviones de Israel y los Estados Unidos.
Este 65 aniversario del crimen de las Hermanas Mirabal, clama por una aspecto unitaria de las entidades democráticas y reivindicativas, para evitar que continúen los feminicidios y los destapes de actos de corrupción millonarios en estamentos del gobierno, que terminan enriqueciendo los bolsillos de Ministros de Estado y líderes del oficialista Partido Revolucionario Flamante.







