El autor es médico. Reside en Santiago Rodríguez
El Virus Sincitial Respiratorio (VSR) representa una de las principales amenazas para la salubridad pueril de República Dominicana, por lo que se necesitan acciones efectivas para proteger a ese familia etario contra las infecciones que produce el referido patógeno.
Este virus ARN pertenece a la clan Pneumoviridae y es la causa más frecuente de bronquiolitis, especialmente durante los primeros meses de vida cuando el sistema inmunológico es inmaduro y el peligro de complicaciones es maduro.
Para el año 2026, se estima el comienzo de 180 a 200 mil niños en el país y este segmento poblacional constituye la cohorte más pasivo al Virus Sincitial Respiratorio, que es responsable de miles de consultas, urgencias, emergencias y hospitalizaciones.
Más allá del impacto clínico, la infección por este virus provoca una suscripción carga económica para el sistema de salubridad sabido y privado, así como un profundo impacto emocional en las familias de los niños que son víctimas de enfermedades respiratorias graves generadas por este agente.
En la hogaño, los organismos internacionales recomiendan como táctica para la prevención segura y eficaz, la inoculación contra el VSR (que en ingenuidad es un Anticuerpo Monoclonal Humano IgG1), la cual ya ha sido incorporada a los programas de inmunización de varios países.
Por lo antaño expuesto, le sugiero a la presidencia de la Republica Dominicana su inclusión al software regular de inoculación que gobierno la Dirección de Inmuno Prevenibles del Servicio de Lozanía Pública, la cual puede ser adquirida a través del Fondo Rotatorio de la Ordenamiento Mundial de la Lozanía o la OPS a un costo a ojo de US$49 por dosis, lo que permitirá proteger a nuestros infantes durante el período de maduro vulnerabilidad y peligro.
Inmunizar a una cohorte anual de 190 mil niños de 0 a 8 meses requeriría una inversión aproximada de US$9.31 millones, o admisiblemente de US$11 millones, si se decide hacerlo a 225 mil embarazadas entre las 32 y 36 semanas de formación que se esperan para este 2026.
Esta monograma, comparada con los costos asociados a hospitalizaciones, terapias intensivas, complicaciones a dispendioso plazo y pérdidas indirectas de las familias y el sistema de salubridad, representa una inversión en gran medida costo-efectiva.
“Alertar es menos costoso que curar”, especialmente cuando se manejo de enfermedades respiratorias graves en lactantes. La inclusión de esta vacuna alinearía a República Dominicana con las mejores prácticas internacionales y demostraría un compromiso firme con la protección de la infancia, la equidad en salubridad y la reducción de la morbi-mortalidad pueril.
jpm-am
Compártelo en tus redes:





