Redacción ciencia, 18 de Agosto (EFE).– Las olas de calor -cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas en todo el mundo- son un peligro para la lozanía humana, y no solo por el calor. Según una investigación de la Universidad de Texas (Estados Unidos), las altas temperaturas alteran la química atmosférica y aumentan la contaminación.
Loss detalles del estudio, liderado por la estudiante de posgrado y entendido en química atmosférica de la Universidad de Texas Bianca Pamela Aridjis-Olivos, se han presentado este lunes en el congreso de la American Chemical Society (ACS), donde esta semana se darán a conocer cerca de 9.000 estudios científicos.
En 2023, más de trescientas personas murieron durante la ola de calor que azotó a Texassegún datos del Área de Servicios de Salubridad del Estadola viejo signo desde 1989 cuando se empezaron a contabilizar estas muertes.
Y equipo de investigadores del Centro de química Atmosférica y Medio Ámbito (CACE) de la Universidad Texas A&M quiso asimilar cómo afectaba el calor extremo a la química atmosférico y la calidad del viento y, para ello, hizo un estudio durante en la ola de calor que afectó a Texas en agosto de 2024. Recogieron muestras de viento de día y de indeterminación, desde el 5 de agosto hasta el 3 de septiembre, en el campus universidad de Tiempo universitariaTexas, donde las temperaturas oscilaron entre los 32 y 41 grados Celsius.
Las muestras se tomaron cuando no había incendios forestales en las cercanías, lo que permitió aislar los género de la ola de calor sin la influencia del allá de los incendios forestales en la calidad del viento. Con la ayuda de instrumentos sensibles para detectar gases traza y calcular las propiedades de los aerosoloes, el equipo analizó las muestras de viento en sondeo de contaminantes que afectan la lozanía pública, como óxidos de ázoe, ozono, compuestos orgánicos volátiles (COV) y nanopartículas.

Los resultados mostraron niveles preocupantes de ozono, COV oxigenados y nanopartículas con stop contenido de ácido, cuya concentración aumentaba con la temperatura extranjero.
Los investigadores además observaron un aumento en los niveles de contaminantes atmosféricos creados por reacciones químicas en el viento provocado por la luz solar.
Por otra parte, descubrieron que, durante las olas de calor, los árboles liberan más emisiones naturales de COV como el isopreno, un precursor del ozono que podría ser perjudicial en lugares con mucho cubierta vegetal. “Fue sorprendente comprobar cómo estas emisiones de los árboles aumentan durante las olas de calor e interactúan con la contaminación atmosférica”, asegura Aridjis-Olivos.
Por sí solas, las emisiones de los árboles no son peligrosas pero “cuando reaccionan con otras emisiones bajo una musculoso radiación solarse produce un aumento del ozono y de los aerosoles orgánicos secundarios, que son peligrosos para la lozanía pública”, detalla.
Para mantenerse a a excepción de en las olas de calor, los investigadores del estudio aconsejan evitar salir en las horas centrales del día (entre las 12h y las 16h, cuando las temperaturas y los niveles de ozono son más altos-), no hacer adiestramientoinformarse sobre la calidad del viento específico, y abastecer las ventanas cerradas para amurallar la exhibición a los contaminantes del extranjero.
No obstante, reconocen que la mejor forma de proteger la lozanía pública es estudiar cómo el cambio climático afecta la química atmosférica y la calidad del viento. EFE






